Cómo defender la Ley de Lemas con ignorancia, cinismo y mucha desfachatez

Con un desparpajo admirable, la diputada NUÑEZ quiere hacer pasar el sistema más tramposo y deformado del país como una oda a la libertad y a la participación de los vecinos.
Vender la Ley de Lemas como una ventaja para el ciudadano común, es tomarle el pelo a la gente, oculta de manera descarada que es la herramienta predilecta de la casta para sumar votos prestados, distorsionar la voluntad popular y eternizarse en los cargos robando la verdadera representación.

​Cinismo fiscal de quienes se quedan con el vuelto» …. Que hablen de tiempo y presupuesto y pretendan cuidar las arcas públicas justo cuando se debaten las trampas que ellos mismos sostienen es de una caradurez pocas veces vista. Mantener la maquinaria nefasta de la Ley de Lemas con miles de subtemas, boletas infinitas e infraestructura al servicio del aparato político es infinitamente más costoso que transparentar el sistema.

No se preocupan por el gasto; se preocupan por no perder la caja ni las ventajas que les garantizan el negocio político.
​Inventar prioridades para sepultar los reclamos reales. Pretenden dar cátedra de lo que los vecinos piden para desestimar un reclamo legítimo y urgente de la sociedad, que exige terminar de una vez por todas con esta estafa electoral.
Intentar instalar una agenda ficticia y salir corriendo bajo la excusa de la urgencia o la «educación» no es responsabilidad legislativa, es la maniobra cobarde de quienes saben que no pueden defender ante la gente un sistema diseñado únicamente para la trampa.
Diputados impresentables.

Por Gaston Arotcharen