Paradoja del campo: Mayor fabricante argentino de máquinas adeuda sueldos a 600 empleados por caída de ventas

Los patentamientos de cosechadoras, tractores y pulverizadoras tuvo una caída del 16,8% respecto a 2025 pese a la cosecha récord.

La principal empresa de maquinaria agrícola de la Argentina, Metalfor, abrió un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) ante el Ministerio de Trabajo de Córdoba por el atraso en el pago de sueldos a sus 600 trabajadores directos.

Fundada en 1974 por Luis Dadomo en la localidad cordobesa de El Fortín, se consolidó durante cinco décadas como una de las principales fabricantes nacionales de pulverizadoras autopropulsadas y otros equipos destinados a la producción agropecuaria. Su crecimiento la convirtió en una referencia para el interior productivo argentino.

La situación de Metalfor se suma a la de otras compañías vinculadas al complejo agroindustrial que en los últimos meses recurrieron a mecanismos concursales o de reestructuración financiera para hacer frente a elevados niveles de endeudamiento. Entre los casos más conocidos aparecen Los Grobo, Agrofina, Surcos y otras firmas que atraviesan procesos similares, reflejando las dificultades que enfrenta parte del entramado agroindustrial argentino.


La apertura del procedimiento preventivo de crisis de Metalfor se produce en un contexto de deterioro financiero acelerado para la compañía. Según datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Metalfor mantiene deudas con 23 entidades bancarias por unos $52.000 millones. De ese total, aproximadamente $22.000 millones se ubican en Situación 2 a 4, categorías que van desde el seguimiento especial hasta el alto riesgo de insolvencia. Además, la empresa registra 558 cheques rechazados por $5.348 millones, de los cuales abonó apenas el 11 por ciento.

Sin embargo, Metalfor se mantuvo en Situación 1 —la de menor riesgo— hasta mayo de 2025, pasó a Situación 2 entre agosto y noviembre de ese año, y alcanzó la Situación 3 entre marzo y abril de 2026.

La crisis financiera tiene correlato directo en la producción. La empresa opera a un 50% de su capacidad instalada en sus dos plantas de Marcos Juárez, una en Noetinger y otra en el estado brasileño de Paraná. Los resultados del primer trimestre de 2026 mostraron una caída de ventas de casi la mitad respecto al mismo período del año anterior: 56 unidades frente a 116. La producción siguió la misma tendencia, con 38 máquinas fabricadas contra 86 en la comparación interanual.

El contexto sectorial tampoco favorece una recuperación rápida. La Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara), a través de su División de Maquinaria Agrícola, informó que los patentamientos de cosechadoras, tractores y pulverizadoras en mayo de 2026 totalizaron 710 unidades, una caída del 16,8% respecto a las 853 registradas en mayo de 2025. El acumulado de los primeros cinco meses del año alcanzó 2.823 unidades, un 1,3% por debajo de las 2.861 del mismo período del año anterior.

La paradoja del campo


La empresa fabrica pulverizadoras, fertilizadoras y maquinaria destinada casi exclusivamente al sector agropecuario, justamente el sector que el Gobierno nacional presenta como uno de los grandes beneficiarios del nuevo esquema económico.

Sin embargo, los números muestran otra realidad para la industria que abastece a ese mismo campo. La explicación probablemente no pase por la producción agrícola, sino por las decisiones de inversión. En el sector se escucha que una buena cosecha no garantiza automáticamente la compra de maquinaria nueva. Esa decisión depende del acceso al crédito, del costo financiero, de las expectativas sobre la rentabilidad futura y de la confianza para inmovilizar capital en bienes de largo plazo.

En ese contexto, distintos actores del sector vienen advirtiendo que el mercado de maquinaria agrícola permanece mucho más frío de lo que sugerirían los indicadores de producción del agro. Y justamente, el caso Metalfor parece reflejar esa contradicción.

Fuente Infobe / Letra P / Arena