Este domingo 19 de abril el Partido Justicialista de Misiones tendrá elecciones internas, algo que no sucede desde hace casi tres décadas. Tres décadas en las que sus dirigentes no hicieron otra cosa que reducir el partido a un sello de goma y hacer “méritos” para ligar algún carguito en el estado rovirista.
Resulta patético oír a personajes que vieron en Carlos Rovira la reencarnación de la justicia social de Perón (ponele), decir que ahora serán una alternativa. ¿Alternativa a qué? ¿Al mismo Rovira al que le fueron serviles tantos años?
Son demasiados años de complicidad en el armado feudal que el caudillo renovador pergeñó en Misiones. No da ni para hacer el mínimo esfuerzo por intentar creerles.
Competirán dos listas: una encabezada por Christian Humada, hijo del exgobernador Julio César Humada, y la otra por Gonzalo Costa de Arguibel, que responde a “La Cámpora”.
Se trata de estructuras arcaicas intentando reinventarse para tener un lugar en el rediseño del estado rovirista, militando en un partido cuya conductora nacional está presa por corrupta con condena firme. ¿Eso es lo que tienen para ofrecer?
La política misionera se conduce de un solo modo. Decía Perón que “El bolsillo es la víscera más sensible del hombre”.
Una lección que Carlos Rovira, salido de un Partido Justicialista por el que fue gobernador, aprendió correctamente.
Y los “justicialistas” de por acá, también.
Walter Anestiades
