Ingrid le dijo a su pareja que tenga un hijo con su amiga: «no quiero ser madre, no te voy a prohibir que quieras ser padre”

La modelo y empresaria obereña empezó a entrenar en la cuarentena, a los 45 se reinventó como fisicoculturista y a los dos años ya estaba en la más alta competición. Nunca quiso casarse, tampoco tener hijos, pero le propuso a su pareja que tuviera un hijo con una amiga. Fuerte y segura, busca incomodidad para no aburrirse y no le importa nada lo que digan de ella.

– En cuarentena, además, decidiste volver a vivir en Misiones, tu provincia natal, después de tantos años en Buenos Aires.

– Después de 27 años en Buenos Aires decidí volver porque mi papá se había enfermado. Volví a la casa donde me crié, a la chacra, a Oberá, a Los Helechos, mis padres son productores de yerba mate y té. Volví a esa casa porque tenía que estar 15 días aislada, fui con mi pareja, Martín, que es de Mar del Plata. Volví a vivir como a los seis años, toda mi infancia me crié ahí. Y a Martín le encantó. Pusimos un negocio en Posadas con la franquicia de una heladería.

– ¿Dónde viven ahora?

– Ayudé a promocionar un edificio en Villa Ángela, en la costanera de Posadas. Y cuando volví por la cuarentena, el CEO de ese edificio, quiso volver a hacer algo comercial así que me mudé a ese edificio. Estoy entre Posadas y Buenos Aires, oficialmente estoy radicada en Buenos Aires, si tengo que votar, voto acá, pero estoy viviendo en Posadas.

– Viene el tipo con el anillo, con la idea, con el romanticismo… ¿Qué le decías?

“TENELO CON ELLA. NO TE VOY A PROHIBIR QUE QUIERAS SER PADRE”


– No llegaron a eso. Les decía: no lo siento. “¡Ay no!” Uno va cambiando también de ideas. Me pasó hace poco con Martín, que en un momento él decía: ¿cuándo vamos a tener el polaquito? Desde hace seis años estoy en pareja con él. Estábamos de viaje desde Mar Del Plata a Buenos Aires y le dije: ya sabés que yo no quiero tener hijos, están tus amigas, fulanita de tal quería tener hijos, tenelo con ella. Fue tan gracioso y tan natural… Me mira y dice: ¿Te das cuenta de lo que me dijiste? ¡Sí! Yo estoy diciendo que no quiero ser madre, pero no te voy a prohibir a vos que quieras ser padre si querés. Creo que en el futuro nos vamos a elegir para ser padres. Tiene que haber ganas y tiene que haber amor para criar entre dos personas a un hijo. Hoy se casan, tienen hijos y después se divorcian. Los hijos son un problema, los chicos andan tirados de acá para allá, no hay amor, se discuten.

– Te parece genial entonces si Martín, tu pareja, tiene un hijo con una amiga.

– Sí, la verdad, mi hermana mayor, Ruth, se desmaya, es más creyente. Martín me lo dijo, si tu hermana Ruth te escuchara … ¡Me parece más sano elegirte!

– Pero la opinión de Ruth no tiene nada que ver en esta pareja.

– Nada que ver. Pero muchas veces trato de no ser tan open mind, porque hay una tradición de estar en pareja, casarse, tener hijos. Mucha gente quiere ese sueño.











María Laura Santillán Con Ingrid Grudke
Es modelo de alta costura, muy consagrada, exitosa, que como emprendedora además se construyó a sí misma. Sin embargo, a los 45 años necesitó hacer un cambio radical, transformarse, dedicarse a otra cosa y para eso puso el cuerpo. Empezó una rutina de entrenamientos y cambios en la alimentación y hoy, dos años después, compite internacionalmente en en la categoría Fit model de fisicoculturismo.

– ¿Imaginabas que te iba a ir tan bien?


– Nunca me imaginé que iba a hacer una carrera deportiva a esta edad. Es una categoría dentro de la Federación Internacional de Culturismo. Cuando decís fisiculturismo te viene a la cabeza la exageración muscular, todo inflado, todo grande. Esta modalidad se llama Body Fitness. Después están las chicas Wellness, que desarrollan piernas y glúteos. Después están las Bikini y se agregó Fit Model, masculino y femenino. Fit Model no se suplementa ni se usa hipertrofia muscular.

“NUNCA IMAGINÉ QUE IBA A HACER UNA CARRERA DEPORTIVA A ESTA EDAD”
Ella es una súper modelo y también es su propia empresa. Hace muchos años descubrió que el interior del país estaba ávido de moda y de diseño y decidió organizar viajes a las provincias con las modelos y las firmas más renombradas. Se convirtió rápidamente en una emprendedora exitosa. Hasta que sintió que su vida necesitaba algo nuevo, un cambio.


– A mí me gusta desafiarme todo el tiempo. La vida siempre me presenta oportunidades para desafiarme, para ver qué puedo hacer ahora, qué hago con esto. Así fue como empecé como modelo. Yo entrené toda mi vida. Siempre hice deportes, iba al gimnasio, a centros de estética. Cuando todos en cuarentena estuvimos encerrados, empecé a entrenar con Analía Galeano, una campeona argentina de culturismo, entrené por videollamada. Ella vio que mi cuerpo en poco tiempo reaccionaba muy bien, “se rajaba”, como se dice.


– ¿Empezaste por aburrida entonces?

– Es que de golpe nos encerraron a todos. ¿Y ahora qué hago? No podía viajar. Antes viajaba casi todos los fines de semana, de una a tres provincias por fin de semana. Trabajé muy bien en el interior. En 2005 vi que había necesidad de consumir la alta costura, moda, diseño en el interior. En ese momento nos costaba viajar, me incluyo porque soy del interior del país también y nos cuesta. Entonces decidí llevar a los diseñadores, llevar a las modelos al interior.

– En la pandemia, sin mucho para hacer, mucha gente descubrió disciplinas nuevas. ¿Cómo llegaste a querer marcar el cuerpo?

– Analía me dijo: se te marca muy rápido el cuerpo, vas a ser mi Fit Model. Empezamos a entrenar, me mostró las cuatro poses reglamentarias que se hacen en el escenario frente al jurado y me dio más curiosidad.

– ¿De ahí en más a entrenar todos los días?

– Casi todos los días.

– ¿Cuánto cambió tu alimentación?

– Siempre tuve una buena conducta alimenticia a base de carnes, legumbres, frutas y verduras. Por ahí al entrenar tuve que ingerir más proteína.

– Cuando te mirás al espejo, ¿te gusta más tu cuerpo ahora?

– Para mí el cuerpo es nuestro vehículo en la vida. Ahora entendí que no es solamente por estética. Hace 27 años que hago de modelo, me contrataban para vender ropa interior, trajes de baño, ropa deportiva. Pero ahora entendí que nuestro cuerpo es nuestro vehículo en la vida y depende de nosotros cómo lo mantenemos para llegar mejor a grandes. Siento que estoy más fuerte, que estoy mejor, que estoy más ágil. Tengo un cuerpo funcional y cómodo. Tenemos que empezar a tomar conciencia más allá de lo estético, todavía el ser humano no está tan consciente de lo importante que es mantenerlo bien.

Por
María Laura Santillán. Infobae