Tras las dos roturas en el caño principal que dejó a Oberá sin agua durante toda la semana pasada, este lunes, el defensor del pueblo electo, Carlos Bernhardt y la adjunta Luciana Barella, recorrieron la obra del acueducto que costó 44 millones de pesos en 2013 y tiene apenas 6 años de antigüedad.
Cabe recordar que aún está en funciones hasta fin de marzo, la defensora Patricia Nittmann, quien debería ocuparse de estos temas pero vive de licencia.
«Si bien institucionalmente asumiremos nuestras funciones en el mes de Abril, el lunes 24 de enero por la mañana, como Defensor del Pueblo electo y junto a la Defensora adjunta electa (Barella), hemos concurrido a la toma de agua potable del arroyo Bonito y al lugar en que se produjo la rotura del acueducto de dicho arroyo», señaló Bernhardt.
El objetivo de la recorrida fue «para informarnos, preguntar, proponer y analizar con las autoridades de la CELO (Cooperativa Eléctrica Limitada de Oberá), del EPRAC (Ente Provincial Regulador de Agua y Cloacas) y de la Municipalidad de Oberá (el Intendente en ejercicio) cuál es el panorama actual y cuáles son las potenciales alternativas de solución, inmediatas y a mediano plazo, de los graves y reiterados problemas de falta de agua potable que los obereños padecemos», indicó agregando que esto ocurre «debido a la sorprendente poca previsión y planificación con que se ha actuado en las últimas décadas».
Otras de las causas que suele dejar a la toma del Bonito sin operar son los reiterados cortes de energía sobre la Línea 25 de Mayo que alimenta las bombas. Esto ocurre porque no posee un grupo electrógeno y dado que las cisternas en la planta son de capacidad limitada, en pocas horas Oberá se queda sin agua.
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