El país más feliz del mundo busca trabajadores extranjeros

Finlandia es conocido por ser uno de los países más feliz del mundo, ha liderado durante cuatro años el ‘World Happiest Report 2021’, pero actualmente, se enfrenta a una crisis demográfica. Conocido por su buen nivel de vida y su baja criminalidad y desigualdad, el gobierno finlandés se está encontrando con una población cada vez más envejecida.

Actualmente, cuatro de cada diez personas son mayores de 65 años en Finlandia, un país de 5,5 millones de habitantes. Se calcula que, en 2030, el 50% de la población será mayor de 65 años, es decir, no estarán en edad de trabajar.

“Actualmente es ampliamente reconocido que necesitamos un número impresionante de personas para ayudar a cubrir los costes de la generación envejecida“, señaló a la AFP Saku Tihveräinen, cazatalentos de la agencia Talented Solutions.

El Gobierno calcula que necesitará un saldo migratorio positivo de 20.000 a 30.000 personas cada año para poder mantener los servicios públicos en su nivel de excelencia y compensar el inminente déficit en el sistema de pensiones.

Las dificultades de Finlandia
Pese al buen nivel de vida que existe en Finlandia, el país no tiene éxito para captar trabajadores extranjeros por la dureza de su clima y sobre todo por la dificultad del idioma. Además, muchas empresas no son muy propensas a cambiar la lengua de trabajo, por lo que captar talento extranjero se convierte en un problema.

Charles Mathies, experto que participa en el programa “Talent Boost” impulsado por el gobierno, asegura que las empresas y el ejecutivo “están en un punto de inflexión y reconocen el problema”. Este programa busca profesionales de la sanidad españoles, metalúrgicos eslovacos, informáticos o expertos marítimos.

Dio como ejemplo de una empresa que decidió cambiar su idioma de trabajo al inglés, y en pocos meses contaba con 2.000 trabajadores más. Por su parte, el alcalde de Helsinki movilizó a grandes empresas de comunicación para mejorar el atractivo y la notoriedad de la ciudad y confía en la inmigración asiática y en el cambio de prioridades provocado por la pandemia que, según él, reforzó los valores de su ciudad: “segura, funcional, fiable y previsible”.