AUTOSABOTAJE EN LOS BARRIOS

 

 

“Alguien dijo una vez que yo me fui de mi barrio. ¿Cuándo? Si siempre estoy llegando…”, recitaba Aníbal Troilo, “Pichuco”. Hace mucho que los habitantes de los barrios se quejan del olvido al que los someten los funcionarios. Pero después de dieciocho años de haber sido los puntales de los triunfos electorales de Rindfleisch y de Carlos Fernández, quizás deban reemplazar con una queja diestra tanta decisión siniestra. ¿Cómo? Podrían dejar de votar siempre lo mismo.



¿Qué tienen en común los domingos 28 de septiembre de 2003, 28 de octubre de 2007, 26 de junio de 2011, 25 de octubre de 2015 y 2 de junio de 2019? En esas cinco fechas hubo comicios comunales en Oberá. En los tres primeros Ewaldo Rindfleisch fue electo, reelecto y re-reelecto intendente. Y en los dos últimos Carlos Fernández fue electo y reelecto. En las cinco ocasiones el voto a favor que recibieron en las mesas ubicadas en los barrios fueron decisivos. Los mismos barrios donde la queja de sus habitantes hacia las gestiones de ambos renovadores K ha sido permanente.



Cuando uno dice querer algo pero después actúa en la dirección contraria para obtenerlo se está auto-saboteando. Un psicólogo podría explicar con un conocimiento que no tenemos las múltiples causas de ese comportamiento. Pero sí sabemos que sus resultados afectan al conjunto. No es nada sencillo bancarse casi dos décadas de renovadores k demostrando en los cargos una convergencia de inutilidad, patoterismo, engaño, corrupción, desidia y cooptación que son muy difíciles de empardar.

¿Vivís en un barrio de Oberá en el que falta lo más elemental y el intendente y los popes de la CELO-que conforman el eje del poder en la ciudad-no te dan bola? Entonces aprende a botarlos en vez de votarlos.

Einstein definía a la locura como “hacer siempre lo mismo y esperar resultados distintos”.

En política, la locura es votar siempre a los mismos esperando que las cosas cambien.

Deja de auto-sabotearte.