Estados Unidos compartirá su stock de vacunas contra el coronavirus de AstraZeneca con el mundo

Estados Unidos comenzará a compartir 60 millones de vacunas AstraZeneca a otros países, informó este lunes el principal asesor sobre el Covid de la Casa Blanca, cuando el mundo mira ansioso el excedente estadounidense para abastecerse de las dosis que hacen falta para frenar la segunda y dramática oleada de contagios entre las poblaciones que aún no han recibido suficiente inmunización.

Estados Unidos tiene almacenadas decenas de millones de AstraZeneca que no son utilizadas por ahora porque todavía no ha sido aprobado su uso de emergencia por la Food And Drug Administration (FDA). En otros países sí se ha autorizado su utilización. La liberación sería luego de que la FDA de la luz verde a esta vacuna.

“No necesitamos usar Astra Zeneca en nuestra lucha contra el Covid”, dijo la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki. “En los próximos meses, antes de que cualquier dosis de Astar Zeneca sea enviada desde los Estados Unidos, la FDA confirmará que las dosis reúnan las exigencias de calidad”, agregó.

En las últimas semanas había fuertes presiones desde todo el mundo para que las liberara hacia naciones que las precisaban, sobre todo porque la marcha de la vacunación en Estados Unidos va a un ritmo vertiginoso con la de Pfizer, Moderna y Johnson & Johnson (que volvió a ser administrada luego de una pausa de revisión por posibles efectos adversos).

Desde la Argentina, donde se observa estos días un fuerte pico de contagios y hospitales al borde del colapso, también han solicitado que se liberen esas dosis y han iniciado algunas gestiones oficiales y otras extraoficiales a través de científicos vinculados al tema.

Pero la presión comenzó también a verse dentro del país por parte de algunos legisladores que veían que Estados Unidos debía contribuir a la solución del drama en muchos países aliados.

Presiones
Andy Slavitt, el asesor senior de la Casa Blanca para el Covid tuiteó este lunes que “Estados Unidos va a liberar 60 millones de dosis de AstraZeneca a otros países cuando estén disponibles”.

El anuncio sucede luego que el domingo por la noche, la Casa Blanca anunciara que Estados Unidos comenzaría a ayudar a la India, que enfrenta un fuerte resurgimiento de casos, pero no había mencionado que les proveería vacunas sino que se les facilitaría la exportación de algunos productos para fabricar dosis, suministraría equipos, tests, oxígenos y otros materiales.

Este lunes Biden habló con el primer ministro indio Narendra Modi y, aunque en la comunicación oficial de la conversación que mantuvieron no aparece el tema vacunas, es posible que la India sea uno de los países donde primeramente lleguen las dosis.

Algunos funcionarios estadounidenses afirmaron que Biden recibe pedidos diarios de países aliados –ricos y pobres— para que se liberen las vacunas. Estados Unidos ha facilitado ya 4 millones de dosis excedentes a México y Canadá, dos de sus máximos aliados con los que comparte fronteras.

Algunos científicos consultados por Clarín creen que Estados Unidos debería comenzar a liberar estas dosis que no necesita porque aquí la vacunación avanza, hay stock más que suficiente y también porque es de interés estadounidense que el mundo tenga acceso a la inmunización para que se detengan las nuevas cepas que podrían volver a llegar a golpear al país más tarde.

También Estados Unidos ve con preocupación cómo China y Rusia están ocupando espacios globales en la distribución de vacunas, sobre todo en América latina.

“Diplomacia”
Pero esta “diplomacia de las vacunas” está limitada por la preocupación de algunos funcionarios de Biden que observan que igualmente se necesitan tener almacenadas millones de dosis en Estados Unidos ante cualquier posible pico futuro o la instalación de otras variantes. También están preocupados por mandar dosis afuera cuando todavía no todos los estadounidenses están vacunados.

Biden ya ha cumplido su meta de vacunar a 200 millones de personas en sus primeros 100 días de gobierno. Ya se están vacunando a chicos de 16 años en todo el país. Y el ritmo de inyecciones diarias bajó porque la oferta supera a la demanda: cuando había picos de 4,5 millones, ahora solo hay un promedio de 3 millones. Y eso se ve a simple vista. Ya es posible vacunarse sin turno con la marca que uno quiera y los vacunatorios que antes estaban abarrotados de gente ahora no tienen colas, se ven mesas vacías y enfermeras charlando sin tener brazos disponibles para inyectar.

Además, hay mucha gente que no quiere vacunarse, sobre todo en el interior del país, porque desconfían de los posibles efectos adversos o porque directamente son anti-vacunas.

Los casos han bajado drásticamente desde que comenzó la campaña masiva de vacunación, pero algunos funcionarios no quieren correr riesgos de perder el stock de vacunas para los estadounidenses que quizás lo necesiten en el futuro.

A principios de mes, Biden dijo: “Estamos viendo que hacer con algunas de las vacunas que no estamos utilizando. Queremos que sean seguras para ser enviadas. Y esperamos que sean la esperanza de muchos países en el mundo”, dijo.