El Gobierno y la CGT diseñan la economía pospandemia con más gasto público

ECONOMÍA. El Gobierno revalidó su vínculo con la CGT como actor principal en el plan pospandemia que prevé anunciar en los próximos días Alberto Fernández, que según sus autores estará signado por más gasto público y un rol protagónico del crédito para dinamizar la producción. Lo hizo a través de una visita de alto rango del Gabinete a la “mesa chica” de la central en el gremio de Sanidad. Allí acudieron la secretaria de Legal y Técnica de la Presidencia, Vilma Ibarra; los ministros de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y de Trabajo, Claudio Moroni, y la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca.

Los funcionarios expusieron los grandes lineamientos de un programa que tendrá ejes como la construcción, en particular la de vivienda y también con una orientación a la de características sociales; el agregado de valor a la cadena agroalimentaria; la matriz energética, y la Hidrovía, entre otros. La contracara serán las medidas de desincentivo a la especulación financiera, dijeron en el Ejecutivo a Ámbito.
El almuerzo contó con la participación de los dos cosecretarios generales de la CGT, Héctor Daer (dueño de casa) y Carlos Acuña, luego de la controversia entre ambos por la presencia a solas del dirigente de Sanidad en el acto por el 9 de Julio junto a Alberto Fernández; de Gerardo Martínez, Andrés Rodríguez, José Luis Lingeri (el sector de los denominados “independientes”), Armando Cavalieri (Comercio), Antonio Caló (metalúrgicos, UOM), Omar Maturano (maquinistas de trenes, La Fraternidad), Mario Caligari (colectiveros, UTA), Rodolfo Daer (Alimentación), Carlos Sueyro (aduanas), Jorge Sola (personal de seguros), Carlos Frigerio (cerveceros) y Argentino Geneiro (gastronómicos).

Fue el segundo almuerzo con participación de funcionarios y gremialistas, y la continuación de un diálogo al que el Gabinete económico había invitado a la CGT antes de la declaración de la pandemia. Para la central obrera es una preocupación constante la convalidación como espacio de consulta del Ejecutivo a la hora de establecer las medidas para la salida de la crisis. De hecho una parte de las discusiones internas en la central pasa por el planteo de varios sindicalistas de excluir a las versiones de la CTA y a los movimientos sociales de las mesas de negociación.

En lo formal los dirigentes transmitieron la necesidad de que las medidas de la pospandemia tengan como vectores centrales la creación de puestos de trabajo formales, el apuntalamiento de los salarios y de las condiciones laborales. El mensaje implícito es que, cualquiera fuese el direccionamiento del plan ideado por Alberto Fernández, deberá encararlo con la ayuda, el aval y el acompañamiento de la CGT por encima de cualquier otro actor social con pretensión de representatividad basista. Es que incluso gremialistas con peso inobjetable en la CGT como Armando Cavalieri admitieron en público que se hará necesaria una reforma laboral para el escenario posterior al coronavirus, más allá de que sus colegas prefieran evitar una discusión de esa naturaleza.

Sin abordar un detalle del plan los funcionarios confirmaron que tendrá un abordaje de articulación de las cadenas de valor para incrementar el porcentaje de componentes argentinos y un camino de sustitución de importaciones. Entre los invitados le explicaron a este diario que también ratificaron que habrá una cuarta etapa del subsidio salarial ATP cuyo anuncio dependerá de un rediseño todavía en discusión. Y que el programa poscrisis contemplará una tasa de interés positiva real e incentivos para la producción.

La semana pasada el Gobierno montó un primer simulacro de Consejo Económico y Social con una convocatoria encabezada por el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz, y participación de la CGT y empresarios de la Unión Industrial y la Cámara de Comercio. La central sindical, por su parte, activó otros espacios de debate con el sector empresario a la espera de un llamado más formal y con medidas puntuales para su puesta en marcha. (Ámbito)