Misiones importa yerba de Paraguay y Brasil por la baja producción local: “con el dólar a 120 no podemos fertilizar ni recuperar yerbales”

OBERA. “Si en los últimos cuatro años no pudimos fertilizar los yerbales a como subía el dólar, cómo vamos a poder abonar (el suelo) ahora si cuando te pasan el precio del abono, te pasan a valor dólar, prácticamente están pidiendo (las agropecuarias) que uno consiga dólares y les lleve los verdecitos, y hay que ir al blue, porque el oficial, con 200 dólares por mes ¿qué hacés?”, justificó el productor Cristian Klingbeil sobre la baja producción local y el aumento en la importación de yerba desde Paraguay y Brasil, que sumó casi cinco millones de kilos de canchada en el primer cuatrimestre.

Aclaró que “las agropecuarias no tienen la culpa, están atadas a políticas del gobierno de científicos, lamentablemente estamos sujetos al dólar en todos los rubros y cualquier componente que tenga insumo importado”, depende de la moneda extranjera. Hoy el kilo de abono está 18 a 22 dólares depende del fertilizante.

 

El secretario de APAM insistió en que “la inflación no es el problema, sino la subida del dólar”, que viene castigando al sector agrícola en los últimos años, provocando una caída en la producción de la materia prima. Los yerbales en Misiones fueron atacadas por el “mal de la tela”, además de heladas y sequías el último año que dispararon el precio de la hoja verde, hoy fijado muy por debajo de lo que paga el mercado, debido a la escases. A eso se suma que durante año los colonos estuvieron mal pagos, con un precio de la materia prima a la baja y eso les complicaba el mantenimiento de las plantaciones.

No obstante, Klingbeil apuntó también contra la cultura del uso de la fertilización química que viene literalmente destruyendo lo suelos. “El tema de la fertilización química, es engordar una criatura con panchos”, comparó, agregando que “es una locura, estamos dejando anémicos nuestros suelos, ahora está de moda la palabra soberanía y tenemos que lograr que los misioneros seamos productores de nuestros propios fertilizantes, no es alocado generar insumos para las chacras, tenemos que capacitarnos, traer gente que sabe y dejar de depender de los fertilizantes químicos, porque hoy como está el dólar, el oficial nadie lo consigue y el blue también es difícil conseguir”.

“No es fácil recuperar un yerbal, además la cuestión ambiental, tenemos el suelo hecho bosta, entonces se mejora con producción más orgánica, más agroecológica, tenemos que dejar de lado la producción a base de la fertilización química, es un cambio cultural pero tenemos que hacerlo, tenemos que ir por algo que nos permita ser más autónomo, no podemos depender de la compra de químicos”, analizó.

Respecto a los fertilizantes ecológicos, recordó los estudios hechos por su par de APAM, Hugo Sand, quien en su chacra produce yerba y té libre de tóxicos desde hace más de 6 años.

“Una cosa es lo barato y lo otro cómodo, podés comprar el fertilizante y tirás, es más rápido”, explicó sobre los químicos “lo otro es más laborioso, no se paga grandes costos para hacer el fertilizante, es ponerse a preparar, hay que estar pulverizando a la plantita, por ahí necesita más aplicaciones, controlando si hay viento o no”, detalló aseverando que los resultados serán plantas más fuertes a las plagas, el impacto ambiental y hasta generar más fuentes laborales.

“La planta puede ser vieja, el tema es saber renovarla, si se la deja con troncos podridos, la planta gasta demasiada energía en tratar de sanarse y no brota… una planta puede tener 100 años, pero si se le aplica hervicida sobre esos gajos nuevos que salen abajo, la quemás, la arruinás”.

 

Para Klingbeil, esta es la solución para mejorar la productividad de la yerba en la provincia y dejar de importar a corto y mediano plazo.