Joven misionero está varado en la frontera, volvió de Florianópolis y no puede ingresar al país

B. IRIGOYEN. Un joven misionero está varado en la frontera sin poder ingresar al país. Había regresado de Florianópolis donde estuvo trabajando durante el verano. 

Desde que la OMS declaró como Pandemia a la problemática del Covid-19, la situación del mundo cambió. La posibilidad de volver a casa es cada vez menor y muchos son los argentinos varados por el mundo. Ahora bien, aquellos que están varados en tierra de nadie, en medio de dos países limítrofes e imposibilitados de volver a uno o ingresar al otro, la pasan realmente mal. El caso de Pablo DelaPierre es elocuente.


«Yo no puedo pisar suelo argentino porque hay una orden de que nadie pase. Yo estoy durmiendo en la calle, es la realidad.
Anoche se me acercaron los de la Aduana brasilera y me dieron lugar para que duerma en su aduana. Yo no puedo ni siquiera ir al baño de la Aduana argentina», se lamentó Pablo, quien se ubica entre la aduana brasilera y la argentina, en tierra franca.
«Estoy a 100 kilómetros de mi casa y a 10 pasos de mi país. La intención es pasar legalmente, cumplir la cuarentena legalmente y evitar el sumario y la multa. Andá a saber si yo estoy portando un Covid-19 y contagio a todos, pero no me dejan cumplir con las leyes. Es inentendible lo que está ocurriendo», siguió.
Consultado sobre cómo terminó en esta situación, explicó que «mi idea era ir a vivir a Brasil, yo me fui a trabajar, lamentablemente por esta Pandemia me quedé atrapado en Barra da Lagoa. Pedí ayuda al Consulado argentino y no me dieron bola, esa es la verdad. No supieron cómo darme ayuda. Hay un decreto que explica que tienen que ayudarte, que tienen que asistirte en lo sanitario y eso no lo cumplieron. Había muchos argentinos esperando lo mismo».

«Cuando reboté en el Consulado argentino me pregunté qué hago. Fui a la terminal de Florianópolis y un brasilero me preguntó hacia dónde quería ir. Tenía 200 reales y con eso me trajo hasta Dionisio Cerqueira. Mi familia está tramitando un Salvoconducto para venir a buscarme, pero ya la Aduana brasilera me avisó que si no puedo entrar, que vaya a su país que me van a recibir. Hoy no tengo ni para comer, es una dura realidad», concluyó. (El Show)