ECONOMÍA. En un nuevo juego de marchas y contramarchas el Gobierno no mantendrá la exención del IVA en la compra de alimentos básicos que rige hasta este martes. Así a partir del 1 de enero estos productos volverán a pagar este impuesto -en la mayor parte de los casos con la alícuota del 21%- y esto se trasladará a los precios, presionando sobre la inflación.
En la campaña electoral y tras la derrota en las PASO del 11 de agosto, el entonces presidente Mauricio Macri dispuso por decreto la exención del IVA en 13 artículos que integran la canasta básica: pan, leche, aceites, arroz, fideos, entre otros. El beneficio se implementó de inmediato y según establece el decreto -que fue cuestionado por el actual presidente Alberto Fernández porque la recaudación del IVA es coparticipable y con esta medida las provincias verían recortados sus ingresos- rige hasta el 31 de diciembre.
En los últimos días el actual gobierno no dio ninguna señal de querer prorrogar el beneficio que estaba vigente para todos los consumidores. Pero este lunes la situación cambió parcialmente.
Ante el temor de que esto termine empujando la inflación, desde la cartera de Desarrollo Productivo que está en manos de Matías Kulfas indicaron a primera hora de la tarde que «todavía no está definido si este beneficio se termina. Hay varias opciones que se están analizando». Si no hay nuevos cambios la exención del IVA termina el martes, tal como estaba previsto. Así, a partir del miércoles, los comercios deberán volver a incorporar el IVA a los precios de los productos, lo que en la práctica supondrá un incremento en el gasto de los contribuyentes.
Para matizar el impacto sobre la inflación el Gobierno pondrá en marcha otras medidas que busquen abaratar los alimentos para los sectores más postergados.
Ahora la decisión del Gobierno se enfoca en concentrar el beneficio exclusivamente en los sectores «vulnerados»: jubilados que cobran la mínima y titulares de la Asignación Universal por Hijo (AUH). A través de un artículo de la ley de Emergencia Económica se establece que se les reintegrará a estos consumidores un porcentaje de las compras de alimentos y bebidas que realicen con tarjeta de débito. Se buscará que ese porcentaje sea un promedio del IVA sobre los alimentos que pagan alícuotas de entre 10,5% y 21%. El monto del reintegro tendrá un tope de $ 700 por mes y por persona.
