Chile: inflación 2,46 %; pobreza 8,6 %; desempleo 6,8%; crecimiento 2,5% y salario mínimo $26 mil (Arg), es más alto en dólares de Latinoamérica

SANTIAGO. La crisis en Santiago de Chile estalló con la suba del precio del subte, cuya tarifa aprobada por el Congreso, había subido de 800 a 830 pesos, es decir a 1,2 dólares (de 64 a 67 pesos argentinos), esto en un país con el mayor ingreso en dólares de la región. El salario más bajo para trabajo no calificado se encuentra en 320.000 pesos mensuales, es decir 25.900 pesos argentinos. También es cierto que el costo de vida en Chile es el más elevado de la región. En la capital, la renta de un departamento de una habitación en una comuna como Providencia, Las Conde o Nuñoa (equivalente a los barrios de Puerto Madero, Palermo y La Recoleta) parten desde 300 mil pesos, es decir, más de 20 mil pesos argentinos.

La masiva protesta tomó por sorpresa al gobierno de Piñera, que sólo días antes había afirmado que Chile era una especie de «oasis» en la región, por su estabilidad política y económica.

En un sentido tiene razón ya que el ingreso per cápita es el más alto de América Latina -más de 20.000 dólares-, el crecimiento económico estimado para este año es de 2,5% del PBI (por encima del promedio regional) y la inflación bajo el rango meta (2%). El índice de desempleo alcanza  6,8% según el Instituto Nacional de Estadísticas, mientras que la pobreza bajó a 8,6 % (en 2006 se ubicaba en 29 %), menos de lo que hoy tiene Argentina que alcanza el 36 %, y un desempleo del 11%.  

El malestar en la sociedad chilena, especialmente de los sectores de bajos ingresos, tiene origen en las sucesivas alzas en los costos de la salud privada (la pública es gratuita) y la electricidad. También el reclamo se extiende a las jubilaciones. El país posee un sistema de capitalización como las AFJP, a diferencia de Argentina que aplica uno de reparto o solidario. Esto quiere decir que el jubilado cobra de acuerdo a lo que aportó durante su vida activa, como si hubiera guardado el dinero en una cuenta bancaria y no a lo que se recauda del total de los activos actuales, como ocurre en Argentina.

Comparativamente, a fines del año pasado, Chile se ubicaba entre los países con el costo de electricidad más altos de latinoamérica, ranking encabezado por Uruguay, El Salvador, Costa Rica y Guatemala. El valor del Kw/h mayorista en Chille cuesta 15,80 centavos de dólar, mientras que en Argentina pasó, desde 2018 a la actualidad, de 9 centavos a 37 centavos, al cambio actual.

Pero los impulsores de las protestas son grupos de izquierda (Frente Amplio y PC), mayormente universitarios que vienen reclamando educación estatal gratuita en las universidades, entre otros reclamos considerados progresistas, como el aborto legal.

A estos se han sumado grupos radicalizados autores de los destrozos ocasionados en el metro, la red más extendida y moderna de latinoamérica que le costarán al erario público una suma estimada de 300 millones de dólares. Los incidentes se extendieron también a la empresa de energía eléctrica ENEL, y a la sede del diario El Mercurio, en Valparaiso, el más antiguo de latinoamérica. Como coronario de la crisis social, vándalos saqueron supermercados, muchos de ellos detenidos y de origen extranjero.

El pasado 6 de octubre, el Metro de Santiago, una empresa privada en cuya propiedad participa el Estado chileno, aumentó en 30 pesos el precio del ticket en hora pico, hasta ubicarlo en 830 pesos (alrededor de 1,2 dólares).

Cabe aclarar que el transporte público en la región metropolitana está integrado y un boleto permite viajar en metro+2 buses o bus+mas tren de cercanías, es decir equivale a tomar dos colectivos en el conurbarno más el tren o el subte en Buenos Aires, lo que termina costando alrededor de 50 pesos.

El precio lo fija el llamado Panel de Expertos con base en varios indicadores, como la inflación, el costo de los suministros para su operación y el tipo cambio, entre otros, y es aprobado por el Ministerio de Transportes.

El economista argentino Martin Tetaz, dio a conocer un indicador de desigualdad del país vecino: «No hay ningún dato que demuestre que haya crecido la desigualdad en Chile. Mas bien, todos los datos muestran exactamente lo contrario; la desigualdad cayó sistemáticamente en los últimos 20 años», twitteó.

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