Industria alimentaria: ¿sabemos a qué peligros nos tiene expuestos?

ALIMENTACIÓN. Un trabajo no deliberadamente en contra de la industria alimentaria, sino a favor de nuestra salud. Una apuesta a modificar el escenario de horror que viene generando cada vez más cáncer, intoxicaciones, diabetes, obesidad, malformaciones y grandes extensiones de tierra que van perdiendo fertilidad por el uso de agrotóxicos, un aumento de monocultivos donde importa más la cantidad que la calidad de las cosechas, además de la notoria disminución de bosques nativos como efectos colaterales del sistema agroindustrial que cruel y paulatinamente erosiona al planeta.

Deseo de justicia

Este es el pilar que mueve a Soledad Barruti, periodista y autora de “Mal Comidos” y “Mala Leche”, dos libros que develan información alimentaria y citan cómo las grandes marcas, empresas multinacionales, gobiernos, bloques comerciales etc, trabajan en favor de intereses inescrupulosos.

“Hay una convicción muy grande alrededor de transmitir y de comunicar. Las personas que elegimos el periodismo como profesión, lo elegimos pensando en mostrar lo que no esté en evidencia, lo que merezca y deba ser difundido. Al rededor del sistema alimentario hay muchas cosas ocultas, muchas mentiras e injusticias; poder aclarar eso, poder develar para las personas todas estas cosas que voy encontrando, es como un combustible porque aparece más información, aparecen nuevas mentiras y problemas que nos trae este sistema, involucrando no solamente a las personas sino a la naturaleza”, describió Soledad en una entrevista a INFOBER.

En cuanto a la futura repercusión social y ambiental desde su labor, respondió: “Es difícil saber o pensar qué puede llegar a pasar porque hoy en día veo que hay un deseo de un montón de personas, de saber, de involucrarse, de cambiar ciertos patrones que damos por normales, una vez que te das cuanta que lo que parece normal no lo es, aparece enseguida esa necesidad y esa búsqueda por modificarlo. Es un contexto que puede ser muy positivo pero también negativo porque alrededor se ven dinámicas represivas sobre el deseo y la búsqueda de cambios genuinos de las personas. Hay gobiernos extremadamente neoliberales que rematan todos los bienes comunes y buscan cercenar los derechos de todos apostando a una sola forma de producir, de trabajo y de alimentación que es la corporativa, la de las marcas. Entonces es difícil saber qué pueda pasar en el futuro con este deseo de construir, de permitir que existan otros sistemas posibles. Por el momento va sumando nuevas personas involucradas y está en la escalada ascendente”.

Genio, osadía y congruencia enmarcan su imparable investigación. “Mal Comidos” y “Mala Leche” detallan enigmas como: ¿Cuáles son los ingredientes secretos en los alimentos procesados?, ¿por qué son incompatibles con la salud?, ¿qué relación hay entre la falta de trigo, la exclusión social, el asesinato de indígenas y las catástrofes naturales?, ¿por qué se habla del azúcar como el nuevo tabaco?, ¿cómo pagamos más caro hasta los ingredientes más baratos?, ¿cuán turbia puede ser la historia detrás de cada vaso de leche?, entre otros interrogantes. Describen además, cómo los bebés y niños son clientes predilectos de las grandes marcas y de qué forma las mismas a través de publicidad condicionan su paladar persuadiendo en la elección de productos desprovistos de nutrición, que despiertan enfermedades a edades tempranas. Un sinnúmero de asuntos vinculados a la mal nutrición de hoy, concerniente a todos.

 

Por Tatiana Londoño (Tecnóloga en Alimentos)