ECONOMIA. La agencia Standard & Poor´s Global (S&P), ubicó a la Argentina en la lista de «países frágiles«. Así define a los que no resistirían un cambio del ciclo económico mundial producto de, por ejemplo, una fuerte suba de tasas, una guerra entre dos naciones poderosas o el colapso financiero de una nación que sume temor global.
Según la calificadora, Argentina es uno de los «frágiles», porque su hoja de ruta es altamente dependiente de la toma de créditos en el exterior. En el listado de los denominados «nuevos cinco frágiles», además de la Argentina figuran Turquía, Pakistán, Egipto y Qatar.
«Queda claro que no es viable en el tiempo que la deuda crezca a un ritmo de 5 puntos porcentuales del PBI por año. Eso hace que se torne imprescindible el achique del déficit fiscal», apunta el influyente Miguel Bein.
A fines de 2015, Argentina ocupaba el penúltimo lugar del ranking deuda vs. PBI, con el 24%.
Sólo Brasil mostraba un indicador más bajo (19%). El otro extremo era ocupado por la Venezuela de Maduro (65%).
El cambio de Gobierno trajo consigo una nuevaestrategia, cuyo primer paso fue emitir bonos para pagarle a los holdouts y salir del default.
Con el paso de los meses, y ante una situación financiera internacional en la que sobraba liquidez y la aversión al riesgo era baja, la mejora de la imagen del país alentó nuevas emisiones con sustanciales rebajas en las tasas de interés.
Consecuencia de esas nuevas emisiones, en menos de dos años, la deuda pública en manos de inversores privados y organismos multilaterales creció cinco puntos porcentuales en términos del PBI, siendo dicho porcentaje sólo superado por Venezuela, que la incrementó en casi 20 puntos (ver cuadro).
¿Cuándo llegará la «estabilización»?
Recientemente, el ministro de Finanzas, Luis Caputo, informó que la deuda pública total ascendía u$s302.700 millones el 31 de agosto, cifra que dio cuenta de un repunte de casi 5% en los primeros ocho meses.
También recordó que a fines de 2016 los pasivos de Argentina por capital e intereses sumaban u$s288.000 millones, lo que significó un incremento del 13,6% para ese año.
De ese total, el 70% está colocado en títulos públicos, de los cuales la mitad fue contraída con el sector privado y el resto, con organismos del sector público.
Sobre este punto, Caputo expresó que «Argentina es uno de los países que mayor proporción tienen de deuda intra sector público como porcentaje del total».
En cuanto a cómo terminará el año, las proyecciones hacen referencia a un nivel equivalente al 59% del producto.
En tanto, la deuda neta -es decir aquella que fue contraída con el sector privado y organismos multilaterales- rondará el 29% del PBI.
Frente a las críticas que genera el alto endeudamiento, desde Casa Rosada aseguraron a iProfesional que la estrategia elegida está vinculada con la necesidad de contener el índice de precios.
«La baja del déficit la estamos haciendo de modo gradual. Y sólo hay dos formas de cubrirlo: tomando créditos o emitiendo», indicaron desde el equipo económico.
«Nosotros elegimos el primer camino, ya que el segundo significaría más inflación, que es lo que buscamos combatir«, agregaron.
En este contexto, Luis Caputo, ministro de Finanzas, adelantó la «hoja de ruta» que tienen trazada en el Gobierno: la previsión es que en 2020 el rojo fiscal será eliminado, por lo que en ese momento comenzará un proceso de reducción del pasivo público.
«La deuda neta se va a estabilizar en 2020. De ahí en más comenzará a descender«, consignó el funcionario.
En defensa de la política de endeudamiento, Caputo garantizó el cumplimiento de los vencimientos de intereses y capital.
«Nunca dijimos que vamos a mantener el nivel de déficit fiscal de 2016 y 2017. Más bien, vamos a converger a un equilibrio de manera gradual«, amplió.
Además, sostuvo que el Gobierno ha elegido ese camino que, además de estar dando buenos resultados, permite que «el país crezca al 3% anual».

