A 81 años de la «Masacre de Oberá»

OBERA. Este 15 de marzo se cumplen 81 años de una de las más feroces represiones de una protesta social en la historia del norte argentino: La Masacre de Oberá ocurrido en la actual Plaza Malvinas de Misiones y Tucuman en 1936. El episodio, fue selectivamente olvidado de los relatos historiográficos oficiales, marginado de los manuales escolares y segregado de la memoria oficial. Sin embargo, desde el arte y las intervenciones, la carcaza del olvido se va resquebrajando.

Por Sergio Alvez y Diego Bogarín 

Salieron temprano. Surgieron de las picadas, de los montes, convocados por la bruma del alba. Mujeres, niños, hombres, ancianos, la mayoría a caballo. Los idiomas se mezclaban en el andar. Colonos ucranianos, rusos y polacos, que venían de Samambaya, Los Helechos, Ameghino, Guaraní y Campo Viera. Marcharon kilómetros hasta llegar a Oberá. Era domingo. Los niños y las mujeres iban primero, clara muestra de que iban, en son de paz.

Era domingo. Antes del mediodía la columna llegó a Oberá. La idea de estos campesinos era reclamar a las autoridades, por los precios miserables que imponían para sus productos, especialmente el tabaco.

El comisario Berón, responsable policial de Oberá, tenía ya entonces fama de irascible, golpeador. Ese mediodía lo demostraría. Berón se pasó la mañana reclutando y arengando civiles, para que colaborasen con los agentes policiales, en salvar a la ciudad del ataque de “una horda de comunistas salvajes dispuestos a destruir la ciudad y quemar la comisaría”. Armados con machetes, palos, cuchillos y armas de fuego, policías y buenos vecinos esperaron el paso de la manifestación.

Cuando la marcha de los campesinos pasó por el viejo cementerio, frente al galpón de un representante de la Compañía Cuarenta y Tres, Berón dio la orden. El agente que estaba a su lado, acató. Tiró tres tiros al aire y a los pocos segundos, la primera lluvia de balas emprendía vuelo hacia la manifestación.

Contra la amnesia

El 15 de marzo de 1936 tuvo lugar el episodio conocido como La Masacre de Oberá, en el cual se estima que fueron asesinados por las balas policiales decenas de colonos inmigrantes, todos ellos productores de tabaco y alimentos. La documentación existente no alcanza para brindar exactitud. Hubo además, detenidos que fueron asesinados en la comisaría de Oberá. Incluso, luego de más de diez años de la matanza, en los montes de la zona las familias seguían encontrando calaveras y otros restos de personas en lugares donde los relatos orales, de testigos, cuentan que hubo persecución a tiros.

A cinco años del episodio, en 1941, el escritor bonaerense Alfredo Varela publicó su libro La Masacre de Oberá, que como el resto de su producción, está escrito en clave literaria, apoyado en datos y testimonios de la realidad.

Pero en Misiones, ni los manuales escolares, ni los discursos oficiales, recuerdan la matanza. La Provincia “eligió olvidar”. Pero el silencio, se quiebra estrepitosamente, con la existencia de expresiones culturales como el libro “La Masacre de Oberá, 1936”, de Silvia Waskiewicz, publicado en 2002— y reeditado en 2007— por la Editorial Universitaria, el documental audiovisual Quieta Non Movere, dirigida por Lucho Bernal, con producción de Lucía Alcaín, la obra de la Murga del Monte “Yerbal Viejo–Oberá” y la Intervención por la Memoria de la Masacre, de la diseñadora gráfica Florencia Aguirre.

Varela: la palabra vindicadora

Alfredo Varela nació en 1914, en Buenos Aires. Por su confesa adhesión al comunismo, Varela estuvo preso en varias ocasiones, incluso durante el primer peronismo. Sus creaciones literarias están férreamente ligadas a temáticas sociales, siendo su obra más trascendente la novela El río oscuro (1943), acerca de la explotación de peones rurales en las plantaciones de yerba mate de Misiones, situación que se mantiene hasta el presente. En 1952, esta novela fue llevada al cine —rodada en Misiones— por el director y cantor de tangos, Hugo del Carril, bajo el nombre, Las aguas bajan turbias.

Un segmento del libro de Varela sobre La Masacre, enuncia lo siguiente:

“En la historia de las luchas sociales argentinas, junto a las más brutales represiones de anhelo popular, entre las matanzas de Santa Cruz y la Semana Trágica, debe figurar lo que ya se conoce como La Masacre de Oberá. Cinco años han transcurrido desde entonces. Y es oportuno sacar de nuevo esos sucesos a la luz, presentarlos frescos y detallados, vívidos, ante los hombres de las ciudades y los campos de mi patria, para que no olviden la estúpida barbarie desatada contra unos colonos, que trabajaban la tierra, producían, eran esquilmados, y sobre los cuales lanzarían las jaurías de la represión como escarmiento, para que no volvieran a levantar cabeza, y recordaran siempre, que cada vez que intentasen mejorar su suerte encontrarían el látigo y la bala”.

Sacar la mugre que estaba debajo de la alfombra

Silvia Waskiewicz es licenciada en Historia. Su libro sobre la masacre, contiene cuatro capítulos y está nutrido principalmente por fuentes orales, documentales y periodísticas del orden provincial y nacional. Para el exrector de la Universidad Nacional de Misions y prologuista del libro, Fernando Jaume, el trabajo es “minucioso, sólido y esclarecedor” y se inscribe “en el terreno inclaudicable de la lucha por los derechos humanos”.

Otro de los prologuistas, Raúl Aramendy (Movimiento Agrario de Misiones), señala que “la insana actitud de esconder la suciedad debajo de la alfombra, tan predicada por todos los cómplices e implicados en actos aberrantes, dignos de avergonzar solamente a quienes prefieren que no se loes recuerde, conlleva a la peor actitud de intentar silenciar los hechos por vía de la condena a los mensajeros que nos enfrentan al pasado para que podamos enfrentar, mejor al presente. De los crímenes cometidos contra pacíficos, luchadores y movilizados colonos misioneros, en 1936, en Oberá, era mejor no hablar”.

La autora, en tanto, expresa que “la masacre, si bien forma parte de la memoria social, no está reconocida como parte del sistema cognitivo de referencia en la historiografía local, y sobre ella existe un significativo silencio. En este sentido, mi objetivo fue reconstruir la historia y explorar en la memoria social e individual, las formas de representación con las que —a pesar del olvido— aludían con frecuencia a ese evento”.

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La memoria en imágenes

Quieta non movere, fue dirigida por Lucho Bernal, y orientada por la investigación de Silvia Waskiewicz. El film fue presentado en 2011 en Posadas, y luego circuló por Oberá —en el Festival Internacional de Cortometrajes— y otras ciudades. “Son doce personas entrevistadas. Hay dos que eran chiquitos entonces, en 1936. Después, hay hijos de gente que vivió en esa época. También hablan historiadores, vecinos, periodistas. Todas las personas entrevistadas te cuentan la historia de una manera distinta” explicó Bernal en una entrevista con el diario El Territorio.

Este documental, fue seleccionado en el concurso “Nosotros” por Misiones, del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) en el marco de los Concursos Federales del Plan Operativo de Promoción y Fomento de Contenidos Audiovisuales Digitales, el filme pasará a formar parte del BACUA (Banco de Contenidos Universales de Argentina) y a disposición de los canales de todo el país que formen parte de la red de canales de Televisión Digital Abierta.

Teatro histórico

“Yerbal Viejo–Oberá” es la obra que presenta la Murga del monte para contar la historia de la ciudad, desde su fundación hasta la nevada. “Es lo que pretendemos aportar desde el teatro para la construcción de la memoria colectiva” expresó la directora de la murga, Carina Spinozzi, cuando se le consultó sobre la obra en el marco del aniversario de diamante.

Para componer los sketchs que integran la obra, la murga conversó con vecinos y vecinas sobre lo que recordaban y empezaron a surgir algunos testimonios sobre la Masacre. Así se construyeron dos escenas en las que familias de colonos de la década del 30 cuentan su situación, el problema de los precios de la producción, las injusticias en los pagos, las pobrezas y el hambre y arriban a la decisión de marchar a la ciudad. En el epílogo, un policía conversa con un personaje de la ciudad y comenta su visión de los hechos.

“Fue muy difícil decidir cómo narrar lo que sucedió porque el grupo quería tocar el tema de la Masacre sin herir sentimientos, en ese momento era más difícil que ahora ponerlo en escena. Pero el teatro logró que se hable del tema”.

 

2 comentarios sobre “A 81 años de la «Masacre de Oberá»

  1. Agradezco la información. Me recuerda otro episodio también barrido bajo la alfombra como es el del llamado MALON DE LA PAZ,,que conocemos gracias a la investigación del Marcelo Valko ;que bien esconden los grupos dominantes estos episodios, que luego no se enseñan en ningun lado .Es terrible el contenido pretendida mente neutro de los programas de enseñanza..

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  2. Gracias !! Soy de buenos Aires tuve la OPORTUNIDAD en 2016 pararme en esa plaza Historica donde se percibe Sacrificio,Trabajo,Humildad,Coraje.Lucha de vida y por otro lado,Explotacion,Barbarie,opresion,crimenes…de grupos dominantes entre comillas…Queriendo repetir la Historia actualmente…Mis respetos a las victimas, descendientes y perdon por nuestras ignorancias. Es nuestra historia a Difundir y Enzeñar !!! DIOS TENGA EN SU GLORIA CADA VIDA MASACRADA EN ESE EPISODIO TRAGICO.

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