Según el gerente de agua potable, la empresa San Juan, contratada para la perforación del Acuífero Guaraní, tanto la primera como la segunda, ésta última que jamas terminó pero se le pagó, cobra $120.000 pesos para extraer la bomba, es decir, cada vez que se retiró la misma por quemaduras, unas diez veces en los últimos años, se le pagó estas sumas o similares.
Este despilfarro de plata que el intendente Rindfleisch a través de sus lacayos han gastado a lo largo de estos años en ese adefesio que hoy mal llaman “Parque Termal” (porque solo tiene agua fría) no deja de sorprender en una sociedad que tolera la corrupción y negligencia más evidente como ninguna otra. Millones y millones en algo que da vergüenza.
Hace pocos días, Nori Eichelt, administradora del Consorcio, mujer del intendente, reconoció a un publicista de Canal 12 que no tiene sentido hacer publicidad de las termas porque no funciona y no saben cuando funcionará, ofreció entradas en canje para las piletas de agua fría que, si bien son utilizadas debido al clima caluroso del verano compitiendo con las otras comunes piletas de la zona; le cuesta a los obereños más de un millón al año, y un sueldo para la señora de 40 mil pesos por “termas de agua fría”, que hoy son la burla de las agencias de turismo en Buenos Aires.
Otro de los costos revelados por Ansin es que el mantenimiento de las bombas y cablerío es de 1 millón por año, sin contar las quemadas por descargas eléctricas, suma que recién ahora se le pasó al consorcio, es decir se lo bancaba con plata de los socios, y que se suma al millón y medio de pérdida subsidiada por el municipio que tiene el parque desde hace dos años entre sueldos y mantenimiento.
Que los cables se deben cambiar cada dos años si o si; y que las bombas no aguantan más de 6 u 8 meses por desgaste natural. Hoy una bomba está quemada y hay que pagar para extraerla; la otra está en reparación en Buenos Aires hace meses y la tercera está en la CELO. A esta altura es bueno preguntarse si vale la pena seguir jodiendo con esas bombas.
La misma aporta solo 100 metro cúbicos de agua hora, de los 550 que utiliza Oberá y desde Diciembre no funciona.
En cuanto al parque, si los hoteleros quieren apostar al turismo termal, debería armarse un consorcio de inversores privados que hagan una perforación en una zona por debajo los 160 metros sobre el nivel de mar, por ejemplo Panambí, Acaraguá, Martires, etc para que el agua sea surgente y no depender de bombas que se queman cada 6 u 8 meses o con cada descarga eléctrica.
Por otro lado, ingenieros han advertido al visitar el parque termal que, el mismo no posee descarga a tierra, razón por que cada tormenta eléctrica quema bombas y tablero.
Por lo pronto, la nueva administración de la CELO decidió contratar a la empresa los SUIZOS para retirar la bomba quemada de Caballeriza, cuya perforación es de 250 metros; y en cuanto al Parque Termal, se buscará presupuesto para construir una torre fija encima de la perforación que funcione de grúa para poder retirar la bomba sin pagar los $120.000 pesos que hasta ahora se les pagaban a San Juan.
Según el último acta, en la CELO se adeuda el total de los sueldos por una suma de 2.4 millones de pesos, más aguinaldos.


Muy interesante disponer de las Actas de las Reuniones de Consejo de la CELO. Se supone que iban a ser públicas, pero en http://www.celocooperativa.com.ar no están.
Me gustaMe gusta