Por Eduardo G.
Jacquemin
La semana pasada el intendente de la ciudad salió a responderle con impresentable soberbia al empresario hotelero Don Elías Andrujovich, iniciador del proyecto termal en Oberá. Aún cuando todavía no se sabe nada de las bombas quemadas hace mes y medio (que se han quemado infinidades de veces en estos seis años); aún cuando se gastaron millones de pesos (sin control) en un parque termal donde ahora el agua se calienta con una caldera; aún así quien debería tener algo de vergüenza a esta altura y rendir cuentas por el mal uso de los fondos públicos (plata de todos los obereños) le respondió con total falta de respeto a una persona altamente respetada de esta ciudad.
Ya en el año 2005, INFOBER entrevistó a Don Elías Andrujovich sacando a la luz las groseras desprolijidades y la falta de transparencia en el manejó de la perforación al Acuífero Guaraní, en una nota escrita por Nicolás Aguilar denominada “Las Aguas Suben Turbias” parafraseando con el título de la película de Hugo del Carril que llevaba el nombre “Las bajan Turbias” filmada en Misiones entre 1951 y 1952.
Han pasado casi diez años desde que el primer “buraco” comenzó a ser perforado, y tanta desprolijidad dio como resultado lo que hoy vemos, millones de pesos gastados pero el parque termal no funciona y el agua potable en la ciudad no hay.
Nos reunimos nuevamente con Don Elías Andrujovich, ya que entre otras cosas, Rindfleisch dijo que el empresario hotelero “pretendía el uso de fondos públicos para su beneficio particular”.
A esto Andrujovich respondió relatando una vez más la historia, que comienza en el año 2000 cuando por casualidad encuentra un artículo periodístico que mencionaba la posibilidad de que la provincia de Misiones estuviera sobre el Acuífero Guaraní, una suerte de esponja arenisca que contiene una gran reserva de agua dulce.
Hasta ese momento nadie sabía del tema. Recurrió al Instituto de Minas y Geología de la provincia, pero allí también carecían de conocimientos. La razón de su interés en el tema fue que el turismo en Oberá y la zona centro era casi nulo donde todos los empresarios del sector, incluyendo su hotel, perdían plata.
Su siempre inquieto espíritu innovador sumado la necesidad de buscar una alternativa turística que le permitiera mantener vivo al hotel; lo llevaron al Ministerio de Economía de la Nación, en Buenos Aires, ya que solo allí, en una de las secretarías, podían darle información sobre este desconocido (para los misioneros) Acuífero Guaraní y la explotación termal que en otros lugares se le estaba dando.
Las posibilidades de que Misiones estuviera sobre el acuífero eran muchas, pero no había precisión al respecto. Se sabía que en Entre Ríos los parques termales la utilizaban. El de Federación ya estaba funcionando, el de Chajarí en construcción. También se sabía que en San Pablo (Brasil) también había perforaciones al acuífero.
Se requería hacer un estudio geológico, antes de invertir los miles de dólares que implicaba la perforación. Andrujovich relató que en ese momento era mucho el dinero a invertir y no lo tenía. El país atravesaba por la crisis económica del 2001, cambios de presidente y todo lo que ya conocemos. Buscó entonces interesar a empresarios obereños en formar una sociedad para hacer el estudio y posteriormente la perforación, pero dado que poco se conocía al respecto, no tuvo respuestas concretas. Incluso pensó en poner su hotel como garantía y vender acciones para conseguir el financiamiento.
Entre todo esto, año 2002, surgió la posibilidad de que un representante del área entendida del ministerio de Economía de la Nación viniera a Oberá para dar una charla sobre el tema. Todas las instituciones de la cuidad acudieron a la reunión, entre ellas la CELO presidida en ese momento por Rindfleisch. Cuenta Andrujovich que Rindfleisch hasta agradeció por la propuesta de una sociedad para hacer la perforación ya que Oberá tenía problemas con el abastecimiento de agua y necesitaba encontrar otra fuente alternativa al arroyo Ramón.
Dado que la CELO es una institución privada, se haría una sociedad entre ambos donde cada uno aportaría el 50 % del costo del estudio geológico y de la perforación, cuya agua sería para explotación termal y abastecimiento de agua a la red local, aunque el predio donde se haría la misma todavía no estaba decidido.
Cuenta Andrujovich que pasaron los meses pero el financiamiento del 50 % por parte de la CELO no aparecía. Pasó un año y el acuerdo hecho hasta ese momento de palabra con Rindfleisch no se materializaba. La CELO no tenía fondos era la respuesta.
Entonces Andrujovich propone a la CELO buscar un tercero en la sociedad que aportara el dinero faltante. En eso se entera que una delegación de empresarios italianos estaba en Buenos Aires y tenían intensiones de invertir su dinero en esta zona del país. Se contacta con quien representaba a los italianos y logra interesarlos organizando una reunión entre los inversores, Andrujovich y Rindfleisch.
Pero justo días antes de que la reunión se llevara acabo, una nota en el diario El Territorio con fecha del jueves 24/07/03 le revela una sorpresa desagradable. La nota decía que “en 15 días se comenzaba la perforación al Acuífero Guaraní en Oberá en un convenio firmado entre la CELO y el estado provincial.

Rindfleisch había firmado un contrato con la provincia para hacer la perforación, y no solo lo dejó afuera del proyecto en el que venía trabajando desde hacía tres años, lo hizo a sus espaldas sin siquiera informarle aún cuando esa delegación de potenciales inversores estaba en camino. Obviamente estos, al enterarse de la situación, dieron media vuelta con sus euros y no volvieron.
Durante dos meses, cuenta Andrujovich, que estuvo detrás de Rindfleisch buscando una explicación a tan detestable traición, pero este no respondía al teléfono y menos aún lo quería recibir.
El estudio geológico se llegó a hacer, aunque la CELO le quedó debiendo parte de la plata a quién lo hizo, enviado por el ministerio de Economía de la Nación.
El contrato de concesión firmado con la provincia hablaba de que el agua termal tendría 42 grados de temperatura y sería surgente, cosa que el estudio geológico no decía, o sea era una especulación que no se dio cuando la perforación fue completada, dos años después, en 2005. El agua nunca fue surgente, quedó a 260 metros de profundidad, lo que luego requeriría bombas de extracción con los problemas que conocemos.
Además ese contrato con la provincia establecía tres millones de pesos para realizar una perforación de 17 pulgadas. Sin embargo, no se cumplió el contrato, se hizo una de 8 pulgadas pero se gastaron la plata haciendo figurar el costo de una perforación de 17.
Andrujovich había pedido presupuesto a varias empresas perforadoras. Entre ellas le responde una de Brasil cuyo costo para la perforación en Oberá dice $606.970 dólares, en ese momento a 2,83 pesos por dólar, equivalía a $1.729.000 pesos argentinos por una perforación real de 17 pulgadas.
Pero la CELO con esos tres millones de pesos aportados por la provincia hizo una perforación de 8 pulgadas, pagando por ella casi 700 mil dólares, aunque el presupuesto original de la empresa San Juan (que hizo la perforación) dice 328 mil dólares por un pozo de 12 pulgadas y 434 mil dólares 17 pulgadas.
Si se hizo una perforación menor ¿Por qué se pago el doble? ¿Qué pasó con la diferencia?
Según cuenta Andrujovich, en una oportunidad le preguntó a San Juan por qué se hizo una perforación menor, éste respondió que después reperforarían para agrandarlo, pero luego dijo que a él le habían pagado por ese diámetro de 8 pulgadas.
Andrujovich también contó que esta empresa no realizaba perforación de profundidades considerables, razón por la que se le rompía constantemente su máquina y llevó dos años hacer el “buraco”.
El trépano estaría atascado en segunda perforación
A esta misma empresa se le dio también el contrato por el segundo pozo al acuífero en el predio de agua potable. Hace varios años que comenzó esta perforación y supuestamente debía haber estado concluida hace más de un año, incluso a principios de este año habían anunciado que ya estaban en 800 metros, luego 900 y allí quedó. Estamos en diciembre, se sigue erogando dinero pero no hay resultados.
Esta semana se reunieron referentes de la Cooperativa Eléctrica Ltda de Oberá, el Intendente municipal y el titular del Eprac Timoteo Llera, donde además de informar que los 36 millones de pesos que destinará la provincia para el acueducto desde el Arroyo del Medio ya están previstos, empero faltan varios años para que se termine esa obra; que el estado provincial enviará 3 millones de pesos más para la segunda perforación al acuífero guaraní…
Si ya estaban en 900 metros de profundidad ¿por qué hacen falta tres millones para terminarla?
La verdad puede venir desde adentro, de quienes trabajan allí. Nos han informado que en esta segunda perforación, el trépano (dispositivo con el que se perfora rompiendo y cortando la roca) estaría atascado y no lo pueden sacar, razón por la que hace meses está parada la obra. Incluso los entendidos nos han dicho que con el trépano atascado conviene empezar un tercer pozo y abandonar este, el problema es que como no se estableció en el contrato que la empresa se hacía cargo ante una eventualidad como esta, todo lo gastado en la segunda perforación (plata de los obereños) se pierde.
Si se hubiera hecho la perforación con un diámetro de 17 pulgadas, según especifica el presupuesto de la empresa brasileña (y lo establecía el contrato con la provincia cosa que debería investigar el Tribunal de Cuentas), hubiera aportado 500 metros cúbicos por hora (Oberá consume 700) y hubiera costado menos de dos millones de pesos. Se gastaron los 3 millones iniciales, además de otros millones en esta vergonzosa historia de traiciones, mentiras y dinero que no se sabe a donde fue a parar; Rindfleisch pasó de presidente de la CELO a ganar las elecciones a intendente en 2003, luego reelecto en 2007 y por tercera vez en 2011; pero en Oberá seguimos con cortes de agua todos los días y de las canillas solo sale aire.
Andrujovich todavía cuenta con el permiso otorgado por el estado para realizar una perforación al acuífero para explotación termal. Cuando le preguntamos si no sería conveniente (en cuanto a lo turístico) realizar una perforación en una zona más baja (el actual está en la zona más alta de Oberá, a 396 metros sobre el nivel del mar) para evitar los problemas de bombas que se queman y todo eso (cuanto más baja sea la zona, menos habrá que bombear y menos costaría la perforación).
Nos respondió que, en su momento, estuvo averiguando el costo de chacras en Panambí dado que allí la altura sobre el nivel del mar es de solo 100 (300 menos que el actual en Oberá), y considerando que el agua de la perforación de las «Termas de la Selva» quedó a 260 metros de la superficie, en Panambí, el agua sería probablemente SURGENTE, ideal para un parque termal ya que no habría que bombear.




a mi tambien me tiene cansado el corruuuptooo intendente al cual yo noooo votteee
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