Por Paola Wajtowichz
De golpe, Lucas Romero Spinelli “descubre” la crisis yerbatera y se posiciona del lado de los colonos. Tarde. Muy tarde. Tan tarde que suena más a oportunismo que a compromiso.
Porque no estamos hablando de una crisis reciente ni sorpresiva. Estamos hablando de años de deterioro que cualquier productor podía explicar sin micrófono ni cargo político. Hoy los números son obscenos: $180–$240 por kilo de hoja verde, contra costos que superan los $400. Traducido: el colono financia con su pérdida a toda la cadena. Y mientras tanto, la yerba en góndola roza los $5.000.
No es crisis: es transferencia de ingresos del más débil al más fuerte.
¿Y ahora vienen a hablar de “escuchar”?
Los productores gritaron durante años:
– Asambleas en toda la provincia
– Reclamos por precio justo
– Denuncias de incumplimientos
– Paros de cosecha
– Colonos diciendo que no les conviene ni levantar la yerba
Eso no fue silencio. Fue una advertencia que eligieron no escuchar.
La pregunta incómoda es inevitable:
¿qué hicieron mientras todo esto pasaba?
Porque gobernar no es aparecer cuando el problema explota.
Gobernar es evitar que explote.
Y en el medio, decisiones que explican el desastre:
– Un mercado desordenado donde el productor queda rehén
– Un INYM debilitado
– Una cadena cada vez más concentrada
– Y un Estado que nunca equilibró la cancha
Resultado:
– El productor recibe migajas
-Trabaja a pérdida
-Vende su chacra o abandona
– El sistema expulsa al que produce
Entonces no, no alcanza con diferenciar entre “los del estudio de TV” y “los del territorio”. Eso es una excusa.
El problema es más profundo:
la Renovación gobernó durante años este modelo y hoy pretende correrse del lugar de responsabilidad.
Y el cierre es claro, sin maquillaje:
No es que ahora “están cerca”.
Llegaron tarde.
No es que “escuchan”.
Ignoraron durante años.
No es que “defienden al colono”.
Lo dejaron solo cuando más lo necesitaba.
Y en política, cuando gobernás tanto tiempo y el resultado es este,
ya no hay discurso que alcance.
Hay responsabilidad.
