Por Partido Demócrata Misiones
En Oberá, asume una defensora del pueblo que no fue la más elegida por la gente.
Y esto no es una opinión. Es un hecho.
En la elección del año pasado, el candidato más votado fue Walter Darío Bravo. Fue la decisión directa de miles de vecinos. Sin embargo, quien hoy asume es Claudia Braga Urrutia.
¿Por qué pasa esto?
Por la Ley de Lemas.
Un sistema que permite que los votos se acumulen entre distintos candidatos de un mismo espacio político, generando un resultado que no refleja la elección individual más votada.
Pero hay algo aún más grave.
La propia Carta Orgánica de Oberá, en su Artículo 179, es clara:
el Defensor del Pueblo debe ser elegido por el voto directo de los electores municipales.
Entonces, la pregunta ya no es solo política.
Es institucional.
¿Se está respetando realmente la voluntad popular?
¿Se está cumpliendo el espíritu de la Carta Orgánica?
Porque cuando el que más votos tiene no asume, y cuando las reglas permiten torcer lo que la gente eligió directamente, lo que se pone en duda no es un resultado… es el sistema.
No se trata de personas.
Se trata de principios.
La democracia debería ser simple: la gente elige, y el más votado gana.
Hoy, en cambio, vemos cómo una norma como la Ley de Lemas termina contradiciendo algo básico y explícito: el voto directo.
Y eso debería preocuparnos.
Porque si aceptamos que se puede alterar lo que dice nuestra propia Carta Orgánica, entonces estamos aceptando que las reglas pueden acomodarse según convenga.
Hoy no es un día más.
Es un llamado a reflexionar.
Sobre qué tipo de democracia queremos.
Y sobre cuánto vale, realmente, nuestro voto.
