La pobreza en Argentina se ubicó en el 28,2% durante el segundo semestre de 2025, según informó el INDEC, y alcanzó a unas 13,1 millones de personas. El dato confirma una baja sostenida en los últimos dos años, aunque también enciende señales de alerta sobre una posible desaceleración en la mejora.
En perspectiva, la caída es significativa. A fines de 2023, la pobreza afectaba al 41,7% de la población, lo que equivale a unos 19,3 millones de argentinos. Comparado con ese punto, el país tiene hoy alrededor de 6 millones menos de personas bajo la línea de pobreza.
Sin embargo, el ritmo de descenso muestra matices. En el primer semestre de 2025, la pobreza era del 31,6%, por lo que la reducción en la segunda mitad del año fue de 3,4 puntos porcentuales. En paralelo, la indigencia —que mide a quienes no alcanzan a cubrir siquiera la canasta alimentaria— prácticamente no registró cambios relevantes: pasó de 6,9% a 6,3%.
La mejora en los indicadores se explica principalmente por la evolución de los ingresos en relación con el costo de vida. Durante el período analizado, los ingresos familiares crecieron en promedio un 18,3%, mientras que las canastas básicas aumentaron por debajo de ese nivel: un 11,9% en alimentos y un 11,3% en la canasta total. Este desfasaje permitió que más hogares lograran superar el umbral de pobreza.
No obstante, hacia el cierre de 2025 comenzaron a observarse señales que podrían frenar esa tendencia. Los precios de los alimentos empezaron a acelerarse por encima de la inflación general, mientras que los salarios mostraron subas más moderadas. Este cambio en la dinámica genera incertidumbre sobre la evolución de los indicadores sociales en 2026.
A esto se suma un debate recurrente entre especialistas sobre la medición de la pobreza por ingresos. En contextos de alta inflación, como el registrado en 2023, los datos pueden verse distorsionados por subdeclaración de ingresos en las encuestas, lo que luego impacta en las comparaciones interanuales.
Más allá de esas discusiones, el dato oficial refleja una mejora concreta: la pobreza volvió a ubicarse por debajo del 30% y alcanzó su nivel más bajo desde 2018. El desafío hacia adelante será sostener esa tendencia en un escenario económico que empieza a mostrar nuevas tensiones.
Hay 6 millones menos de pobres en dos años, según el Indec
