Vecinos levantan su escuela mientras Passalacqua habla de calidad educativa



En plena tierra colorada, donde los discursos oficiales suelen llenarse de promesas sobre inclusión, igualdad y calidad educativa, la realidad vuelve a golpear con crudeza en Pozo Azul: son los propios vecinos quienes tienen que construir una escuela para que sus hijos puedan estudiar.
La escena conmueve, pero también indigna. En la colonia San Isidro Labrador, kilómetro 90, unas 70 familias decidieron organizarse y levantar con sus propias manos un aula satélite para que alrededor de 30 niños puedan acceder a clases sin tener que atravesar una verdadera odisea.
Y es que para muchos de estos chicos, ir a la escuela significa caminar hasta 20 kilómetros por caminos rurales, senderos de tierra que cuando llueve se vuelven prácticamente intransitables.

La escuela más cercana está en el kilómetro 80, una distancia absurda para cualquier niño y una muestra brutal del abandono que sufren tantas comunidades del interior.


¿Dónde está la famosa calidad educativa de la que tanto se habla?


Mientras desde el Gobierno provincial de Hugo Passalacqua se multiplican los anuncios, actos y slogans sobre educación, en Pozo Azul la verdad es otra: padres, madres y vecinos aserran madera, levantan paredes y cocinan para los trabajadores porque el Estado no llega.
No se trata de un gesto simbólico ni de una obra comunitaria más. Se trata de una necesidad urgente. De un derecho básico vulnerado. De chicos que podrían quedar fuera del sistema educativo simplemente por haber nacido lejos del centro.
Lo que ocurre en Pozo Azul debería generar vergüenza en las autoridades. Porque si una comunidad entera tiene que hacer el trabajo que le corresponde al Estado, entonces no estamos frente a una política educativa eficiente, sino frente a un abandono disfrazado de discurso.

Fuente Bajo la Lupa