«Todo lo que supere 150 kv se facturará a precio pleno.. el panorama es complicado, incluso oscuro. Lo único que podemos aconsejar es que la gente trate de cuidar al máximo el consumo, porque el límite subsidiado es bajo y lo que se pase se va a pagar caro», señalaron desde la FECEM.
La Federación de Cooperativas Eléctricas de Misiones advirtió que la quita de subsidios y el nuevo esquema tarifario eléctrico impactará directamente en las facturas de los usuarios.
El presidente de la entidad, Ángel Kuzuka, explicó que el nuevo esquema limita el subsidio estatal a un consumo mensual de 150 kilovatios hora, mientras que todo lo que supere ese nivel deberá pagarse a tarifa plena.
En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, el dirigente aclaró que no se trata de un aumento decidido por las cooperativas o la provincia, sino del retiro del aporte que realizaba el Estado nacional para amortiguar el costo final de la energía.
“Los primeros 150 kilovatios van a tener subsidio y el usuario pagará aproximadamente la mitad del valor de la tarifa. Pero todo lo que supere ese consumo se facturará a precio pleno”, detalló.
Desde la FECEM señalaron que las cooperativas no cuentan con margen financiero para absorber el impacto que deja la quita del subsidio nacional, por lo que inevitablemente el costo terminará reflejándose en las boletas de los usuarios.
“Las cooperativas no podemos hacernos cargo del subsidio que deja de pagar Nación. No tenemos resto económico para asumir ese costo”, remarcó Kuzuka recordando además que muchas entidades del interior vienen funcionando con márgenes cada vez más ajustados, mientras aumentan los costos operativos, los combustibles, los salarios y los insumos necesarios para sostener el servicio eléctrico.
Además Kuzuka indicó que en los últimos seis meses la cantidad de socios con dificultades para pagar la factura prácticamente se duplicó. “Tratamos de acompañar a la gente cuando tiene dificultades, pero también tenemos obligaciones que cumplir. Si no cobramos, tampoco podemos pagar la energía”, explicó.
“Se pidió que el tope subsidiado fuera al menos de 250 o 300 kilovatios, pero lamentablemente no hubo respuesta”, aseveró Kuzuka, analizando que «cuando se resienten las economías regionales se frena el movimiento comercial y eso termina impactando también en la capacidad de pago de los servicios”.
