«Rumbo a Irlanda»: Táctica de la Bandera Falsa como estrategia perimida

Por Walter Bravo

El amigo Andres Orsini (Chacabuco-BsAs), libre pensador liberal e innovador emprendedor, subió a su muro de facebook un inquietante disparador: tácticas políticas desconcertantes que abrigan urdiembres disparatadas, pero de lógica contundente según sospechas de orígen que nos podrían remontar al prosélito del actual presidente de la nación.


Para llegar a la conclusión que nos empuja la reflexión de Orsini, más abajo, primero pongamos en claro qué es «Bandera Falsa»
La táctica de la bandera falsa es una operación encubierta, diseñada para que parezca que fue llevada a cabo por otra entidad (como un país enemigo, un grupo terrorista o un oponente político), con el fin de culparlos y utilizar el evento como justificación para una respuesta militar, política o social. En tiempos del sesgo de confirmación es previsible el Casus Belli de su objetivo principal: Crear un pretexto para declarar una guerra «defensiva» ante la opinión pública y atacar a un rival político o grupo social para que pierda apoyo popular, para que a su vez se produzca el Control Interno siempre con buenas intenciones, por lo general mesiánicas como las que se padecen en Misiones con Carlos Eduardo Rovira.


La estrategia de manual, que fue representada en la cinta «Capitán de mar y guerra», interpretada por el magistral Russell Crowe, nos ayuda a entender ese Casus Belli -o motivo de guerra: una Bandera Falsa que profundice el sesgo social a su favor para desarticular pretensiones presidencialistas, como las que ya anunció la dama sin voz del tablero político actual en nuestro país. Sin embargo, esa bandera falsa juega en contra de las verdaderas prioridades del momento histórico que estamos transitando en Argentina. Veamos:
Andrés Orsini detalla: «La economía ya está en recesión. Prácticamente en muchos rubros se ve. Y en la economía doméstica de muchos amigos y conocidos también, pero la siguen remando y soportando (y apoyando) a regañadientes al actual gobierno, para mantener a los otros crápulas afuera (aunque muchos siguen adentro)
El patrón claro y permanente que indican los consecutivos fracasos del gobierno, como esta diluida «reforma» laboral, es que tiende a querer maquillar de éxito sus fracasos, para que inmediatamente comiencen los súbditos a hablar mal de Villarruel.


Grave error de Milei pensar que los votantes suyos son estúpidos y se los mantiene con idioteces menores. Harto de los conventillos gubernamentales, mientras el enemigo está reorganizándose y encontrando con más periodicidad, pegarle en la línea de flotación.
En lo personal, les recomendaría que se enfoquen un poco más, y comiencen a barrer a todos los parásitos e inútiles que ellos mismos eligieron para administrar la gestión, antes de que sea demasiado tarde.


Volvamos.
De allí es que resulta que todo lo que parece concentrado termina en algo diluido. Todo lo que se grita es para generar más gritos, más rumores, más entretenimiento y más conventilleo; pero a la vez, más flanco, más funcionalidad …y hasta podría hacer posible el reflote de alguna «tercera vía» (aunque el ABC haya sido una buena idea llamada al fracaso, por error de lectura, como fuera la declaración de guerra a Alemania cuando terminó el conflicto bélico mundial).
En lo personal, celebro intervenciones como las que motivaron estas líneas. Porque nos invitan a interpretar y comprender que aunque los periodistas seamos los verdaderos destinatarios de los famosos clavos mortuorios, la sociedad ya ha despertado…
Porque la falsa bandera es detectada sin necesidad de binoculares, en una política que mira la modernización con «catalejos»…