Carta abierta del Pays a Passalacqua y Milei: la yerba se muere

Carta abierta al gobernador Hugo Passalacqua y al Presidente Javier Milei escrita por el diputado provincial del PAyS, Cristian Castro:

Señor Gobernador de la Provincia de Misiones,
Sr. Hugo Passalacqua

Señor Presidente de la Nación,
Sr. Javier Milei

La reunión del viernes en Aristóbulo del Valle no fue un acto más. No fue una foto, ni una catarsis sectorial, ni una reunión corporativa. Fue el síntoma visible de un ecosistema productivo en riesgo de colapso.

Productores, cooperativas, secaderos y asociaciones se encontraron atravesados por una misma angustia: la desregulación asimétrica impuesta por el DNU 70/2023 y el Decreto 812/2025 está llevando al límite a la economía yerbatera misionera.

La yerba se muere. Y con ella, miles de familias.

1. El diagnóstico económico: el oligopsonio fallido
Decir que el mercado de la yerba mate funciona bajo “libre competencia” es una falacia técnica. La estructura productiva del sector es clara: miles de pequeños productores atomizados frente a un puñado de molinos concentrados que dominan la demanda.

En términos económicos, esto se llama oligopsonio.

En un oligopsonio, el comprador fija condiciones. Puede imponer precios por debajo del equilibrio competitivo porque sabe que el vendedor no tiene alternativas. Sin la potestad fijadora de precios del INYM, el productor primario perdió el único instrumento que equilibraba esa relación desigual. Hoy queda expuesto al diferimiento de pagos y a la caída del precio nominal sin red de contención.

A diferencia de otros commodities, la hoja verde es perecedera. Debe procesarse en cuestión de horas. El colono no puede “esperar que mejore el precio”. No puede almacenar indefinidamente. La urgencia biológica de la materia prima lo obliga a aceptar lo que le ofrezcan.

Eso no es libertad de mercado. Es vulnerabilidad estructural.

2. La contradicción del “libre mercado”
El gobierno nacional aplica una visión ortodoxa que ignora las externalidades negativas de la desregulación en economías regionales.

Ni siquiera las economías más abiertas del mundo dejan librado el agro a su suerte. La Unión Europea sostiene subsidios agrícolas multimillonarios. Estados Unidos protege su producción con el Farm Bill. Allí se entiende que la seguridad alimentaria y el arraigo rural son activos estratégicos, no variables de ajuste.

Al quitarle al INYM su capacidad regulatoria, el Estado no creó libertad. Delegó la regulación en los actores dominantes. Pasamos de una regulación pública —discutible, perfectible, pero transparente— a una regulación privada, concentrada y arbitraria.

La necedad ideológica de ignorar que la yerba opera en un mercado imperfecto no es solo un error técnico. Es una decisión política que condena a la marginalidad a 12.000 familias productoras.

La defensa del INYM no es un capricho estatista. Es la defensa de la competencia real frente al monopolio de hecho.

3. El impacto social: desarraigo y concentración
La economía no puede separarse de la política ni del territorio.

La caída del precio real de la hoja verde descapitaliza al pequeño productor. Lo empuja hacia la línea de pobreza. Lo obliga a endeudarse o vender. Fomenta la concentración latifundista y la pérdida del modelo chacarero que define la identidad productiva de Misiones.

Las cooperativas, motor del desarrollo local, no pueden competir en un escenario de desregulación total con grupos económicos que cuentan con espalda financiera y poder de mercado.

Los tareferos más calificados comienzan a emigrar hacia Brasil en busca de mejores condiciones. El desarraigo ya no es una amenaza teórica: es una realidad que empieza a sentirse.

El año pasado fue devastador para el pequeño y mediano productor. Hacia el último trimestre, la crisis financiera golpeó a pequeños y medianos secaderos. Se advirtió en su momento. Se analizó en el INYM. Se repitió en la reunión de Aristóbulo del Valle.

Hoy la situación es más grave.

Como expresó don Hugo Sand en el encuentro: “vienen por nuestras chacras”. No es una frase exagerada. Es la percepción de que detrás de la desregulación hay un proceso que empobrece al productor para facilitar la concentración de tierras fértiles y recursos estratégicos.

Señor Presidente, la yerba no es una variable macroeconómica abstracta. Es el sustento de miles de familias.
Señor Gobernador, la defensa del tejido productivo misionero no admite demoras.

No se trata de una disputa ideológica. Se trata de supervivencia.

Si la yerba se cae, no cae solo un precio. Cae una cultura productiva, una economía regional y un entramado social que tardó generaciones en construirse.

Esta carta no busca confrontar. Busca alertar. Todavía hay margen para corregir el rumbo. Pero el tiempo corre.

Porque cuando el pequeño productor desaparece, no vuelve.

Escrita por el CPN Cristian Castro, diputado provincial del Partido Agrario y Social (PAyS), pero en representación del sentir de miles de pequeños productores yerbateros reunidos en Aristóbulo del Valle.