La Ley de Lemas (o doble voto simultáneo) parece una solución para la unidad partidaria, pero en la práctica genera distorsiones democráticas difíciles de ignorar.
Aquí los 3 defectos principales:
1. El ganador puede ser el perdedor
Es el defecto más grave. Puede ganar la gobernación o intendencia un candidato que no fue el más votado individualmente.
Si el «Lema A» suma más votos que el «Lema B», el candidato más votado dentro de A gana, aunque un candidato de B haya sacado muchísimos más votos por sí solo.
2. Confusión y «Engaño» al elector
Tu voto no es 100% tuyo. Al votar a un candidato que te gusta, podrías estar ayudando involuntariamente a que gane otro candidato del mismo lema con el que no coincides en absoluto. El voto se vuelve transferible sin tu consentimiento explícito.
3. El cuarto oscuro es un caos
Fomenta la proliferación de sublemas infinitos. Esto no solo encarece las elecciones (más papel, más gasto público), sino que marea al votante con boletas casi idénticas, transformando el acto de votar en un rompecabezas innecesario.
Conclusión: La Ley de Lemas prioriza la supervivencia de las estructuras partidarias por encima de la representatividad real de los ciudadanos.
Más que elegir, terminamos sumando.
Por Carlos Kozic
