Argentina no ha tenido un número único de «flexibilizaciones laborales», sino que ha atravesado varios ciclos marcados por leyes específicas que buscaron desregular el mercado de trabajo.
1. La Dictadura Militar (1976), donde se produjo la primera gran intervención sobre la Ley de Contrato de Trabajo (20.744), por lo que a través del decreto ley 21.297, la dictadura derogó o modificó cerca de 130 artículos de la ley original de 1974, eliminando derechos y facilitando la figura del despido.
2. La década de 1990 (Ganada/Menemismo) fue el periodo de mayor flexibilización explícita bajo las premisas del Consenso de Washington. Destacándose la Ley de Empleo (24.013, 1991) cuando se crearon los «contratos basura» o modalidades promovidas (pasantías, contratos temporales con menores aportes).
Ley de Riesgos del Trabajo (24.557, 1995), que reformó el sistema de accidentes laboralew, y la Ley 24.465 (1998), que profundizó las modalidades de contratación temporal y formación.
3. La Reforma del 2000 («Ley Banelco») en el gobierno de De la Rúa, con la sanción de la Ley 25.250, que buscaba reducir costos de despido y descentralización de convenios colectivos. Pero esta ley fue protagonista de un escándalo de sobornos en el Senado, y fue derogada en 2004 por la Ley 25.877.
4. Reforma Actual (2024-2026) en la que se impulsó la Ley de Modernización Laboral (integrada originalmente en la Ley Bases y luego ampliada). Entre sus puntos principales están la extensión del período de prueba, la creación de fondos de cese laboral voluntarios (estilo sistema UOCRA) y la eliminación de multas por empleo no registrado, por citar algunas especificidades macro.
Pero si vamos a los números, los grandes procesos de reforma sistémica del régimen laboral, claramente han sido cuatro (aunque desde el 2002 se presentaron cerca de 90 proyectos diferentes en el Congreso, con la intención de modificar la normativa aún vigente).
Por Walter Bravo
