No es un aumento. Es una tomada de pelo institucionalizada.
Decir que Misiones es de las pocas provincias que “están dando incrementos” pretende transformar una limosna en política pública. El problema nunca fue si aumentan primero, sino si el sueldo alcanza para vivir. Y 29 mil pesos para docentes con antigüedad no mueve la aguja de nada: no paga un servicio, no cubre el supermercado, no recompone años de pérdida salarial. Es apenas un número para un comunicado.
El ministro habla de “ordenar las cuentas de las familias”. La realidad es que hace años las familias docentes viven en modo supervivencia. No hay orden posible cuando el salario se termina antes del día 15. No hay previsibilidad cuando cada aumento llega meses tarde y siempre por debajo del costo de vida.
El dato más grave no es el monto: es el criterio. 3% para quienes tienen mayor antigüedad. O sea, cuanto más años trabajaste, menos valés. Décadas formando generaciones reducidas a un ajuste marginal que ni siquiera recompone lo perdido el mes anterior. El mensaje es brutal: la experiencia no importa.
Después aparece el truco habitual: inflar el ingreso con programas como “Hora Más”. Más horas para cobrar lo que debería ser el básico. Más trabajo para simular un sueldo. Eso no es salario, es sobrecarga laboral disfrazada de mejora. Se institucionaliza que el docente deba agotarse para alcanzar apenas la subsistencia.
Mientras tanto se exhiben sueldos de otros sectores que superan el millón como prueba de gestión. No es contra esos trabajadores. Es la evidencia de prioridades. Educar sigue siendo barato para el Estado.
Y el acuerdo firmado con no cambia la realidad: cuando gran parte de la docencia lo rechaza, no es consenso, es una firma administrativa para legitimar un anuncio político.
Después piden que consultemos el recibo para “desmentir versiones”. No hace falta desmentir nada. El docente sabe leer números desde hace décadas: cada mes compra menos con más trabajo.
Esto no recompone salario. No reconoce trayectoria. No jerarquiza la profesión. Solo intenta instalar que deberíamos agradecer.
No.
29 mil pesos no es aumento.
Es la confirmación de que para el poder la educación sigue siendo gasto y no inversión.
Por Paola Wojtowichz
