«La expansión de franquicias cafeteras en Oberá es ejemplo tangible. Si el Modelo Misionerista fuera fallido, seríamos una provincia dependiente del empleo público como otras de la región; pero en Misiones, el empleo privado supera al público», afirmó.
Luego de más de una década militando en el PRO Misiones, el dirigente Gustavo Velázquez, se pasó también a la vereda rovirista. El ahora renovador fue varias veces candidato a intendente, concejal y defensor del pueblo de Oberá por el espacio político de Propuesta Republicana que preside el ex diputado provincial Horacio Loreiro. Además fue presidente de la Juventud del PRO en Oberá e hizo uso de la banca pública en casi todas las convocatorias, y empleado tanto del Concejo Deliberante como de la Cámara de Representantes.
Bajo el título de «Púa en Misiones, ¿quién es el responsable?, Velázquez opinó criticando al gobierno de Javier Milei y defendiendo las políticas de Carlos Rovira:
En medio de un escenario económico asfixiante, Misiones se debate entre un Gobierno Provincial que gestiona y contiene a los misioneros, y una oposición que, desde la comodidad de las redes sociales, intenta desviar la mirada del verdadero origen de la crisis.
La responsabilidad macroeconómica es indiscutible. El Gobierno Nacional, en su afán por consolidar números fiscales bajo el escrutinio del FMI y de intereses externos, ha dejado a las provincias a la intemperie. La caída del consumo, el aumento de los costos logísticos por la desregulación de combustibles y la falta de inversión nacional en infraestructura son los verdaderos motores del malestar. Es el «clima» que viene de afuera e impacta en la góndola de cada almacén de barrio.
Ante este panorama, el Gobierno de Misiones no se ha quedado de brazos cruzados. Se han implementado programas de alivio que son, en la práctica, un salvavidas provincial:
Bonificaciones impositivas del 30% para profesionales.
• Quitas del 100% de intereses en moratorias para automotores (IPA).
• Tasas subsidiadas para que el motor industrial no se detenga.
Mientras Nación recorta, ignora y ningunea los problemas de nuestros productores, Misiones los escucha y articula acciones. Mientras Nación olvida el federalismo, Misiones refuerza su soberanía económica. Este esfuerzo es posible gracias a una solvencia fiscal real construida durante décadas: presupuestos equilibrados y superávit, pero no a costa de la gente. No se toma deuda para gasto corriente; el crédito se reserva para inversiones estratégicas como la nueva Línea de 132Kw.
Todo lo que la Provincia recauda vuelve al pueblo en obras, créditos y programas como el Ahora Misiones. Incluso la Provincia se hace cargo de lo que Nación abandona: el FOPID Provincial para los docentes y la financiación de nuevas residencias médicas.
El contraste con el NEA es demoledor:
• En Chaco, se eliminó el Fondo Estímulo Productivo (FEP) para sus empleados públicos.
• En Corrientes, los municipios están en cesación de pagos y su presupuesto 2026 autorizó deuda por 200.000 millones para gastos corrientes.
Misiones no es perfecta, pero es perfectible, porque hay gestión: el «hacer» sobre el «decir». Mientras tanto, la oposición vive en un «termo Stanley», obsesionada con reformas electorales pomposas, ley de lemas y festejando una macroeconomía que solo beneficia a los mercados financieros mientras la mayoría busca como llegar a fin de mes.
Dicen que «no vendrá ni una p… inversión», e incluso repostean reels pidiendo que nadie apueste por Misiones. Sin embargo, los hechos los desmienten: la apertura de una fábrica de Wenphoenix S.A. en Apóstoles, el segundo McDonald’s en Posadas y la expansión de franquicias cafeteras en Oberá es ejemplo tangible. Si el Modelo Misionerista fuera fallido, seríamos una provincia dependiente del empleo público como otras de la región; pero en Misiones, el empleo privado supera al público. De las provincias del NEA, Misiones es la que tiene el mayor sector privado. Lo demás es puro verso.
La responsabilidad de la recesión es del Gobierno Nacional. Hoy cierran comercios que resistieron incluso la explosión inflacionaria del Gobierno de Alberto Fernández y la pandemia de COVID-19, asfixiados por una caída del consumo inédita.
En Misiones, el esfuerzo es por mitigar el daño. Quienes mienten y focalizan el malestar latente desde un posteo virtual demuestran desprecio por la verdad de lo que se vive en la calle, por los problemas que aquejan a los misioneros.
La púa duele, es cierto. Pero al menos hay un Gobierno Provincial que intenta poner la venda, mientras otros solo se dedican a señalar la herida para ganar un par de reacciones en las redes sociales.
GUSTAVOVELAZQUEZ
OBERA MISIONES
