LA DOSIS HACE AL VENENO


     Paracelso fue un médico y un alquimista nacido en Suiza a fines del siglo XV. Su célebre frase “dosis sola facit venenum”, ergo, “la dosis hace al veneno”, debería motivar a tantos dogmáticos irreflexivos a intentar entender por qué los matices enriquecen el pensamiento. La sociedad pendular pasó de apoyar la anacrónica idea del estado paternalista a venerar la utopía de que no hay fallas de mercado. ¿Sector público o sector privado? ¡Ojo! La dosis hace al veneno.

     En ningún lugar de nuestro país se puede pensar lo público y lo privado sin tener en cuenta que la amoralidad, y su consecuencia “los curros”, lo atraviesa todo. Y solamente un bruto puede confundir equilibrio con tibieza.

     El presidente Javier Milei dice que, para él, no existen las fallas de mercado.  Y desde sectores peronistas, kirchneristas, radicales o macristas hablan de la economía como si todo lo padecido en la Argentina de las últimas décadas no hubiera sido por culpa de los detestables gobiernos que ellos mismos integraron. Y la izquierda vernácula es tan patética que sigue discutiendo el capitalismo en un mundo donde otras izquierdas, más modernas, ya no lo discuten. Incluso quedan otros, más patéticos todavía, que le echan la culpa a la democracia como si Videla, Massera, Aramburu, Rojas, Uriburu y Onganía fueran personajes de un cuento de terror para chicos.

    Si nos enfocamos en las provincias el debate pasa por otro lado: el atraso es tal que en muchas hay un señor feudal que tiene rendidos a sus pies al sector público y al sector privado en una alianza escandalosa pensada para provecho propio. La Misiones siglo XXI de Carlos Rovira es el ejemplo perfecto de eso.

    Los países más prósperos del mundo se caracterizan por tener economías mixtas que combinan un mercado libre y dinámico con un estado chico, eficiente y mínimamente regulador. Donde el respeto a la propiedad privada es el primer mandamiento y hay redes de contención para que el destino de los más vulnerables no sea cosa de Dios. Aún así toda sociedad tiene problemas serios. Todas.

    Lo que no tienen todas es un sistema de impunidad consolidado como sí lo tiene la Argentina, donde las infravaloradas instituciones democráticas parecen estar de adorno. Esto es clave. El control al poder es fun-da-men-tal. Y la Educación, la buena y moderna educación, es insoslayable.

    Como ni la educación es buena ni las instituciones son fuertes, por acá se sigue ciegamente a un Messi, esperando que gambetee a todos y meta goles. Eso, en el fútbol, pasa. En el resto de la vida, no.

     Bisturí en vez de motosierra. Estado chico, controlado, administrado de modo transparente y eficiente. Sector privado libre pero sin dejar que diez orcas se coman a todos los pingüinos. No es una utopía. Así es como funciona. Y si no, no funciona.

    No hay progreso sin libre mercado. Y en ningún país del mundo viven sin estado.

    Estado y mercado.

    La dosis hace al veneno…
   

-Walter Anestiades
-Imagen: socialhizo.com