El riesgo país bajó de los 500 puntos por primera vez desde 2018

El riesgo país argentino perforó este martes los 500 puntos básicos y se ubicó en 493, un nivel que no se registraba desde junio de 2018. La baja vuelve a poner a la Argentina en el radar del mercado financiero y alimenta las expectativas sobre un eventual regreso al crédito internacional, aunque todavía con cautela.

La caída del indicador que elabora el J.P. Morgan se explica, principalmente, por la suba de los bonos soberanos en Wall Street, que comprimió los diferenciales de tasas. En paralelo, Ecuador —un país con una evolución similar del riesgo país— logró colocar deuda internacional, un dato que en la city se lee como una señal de referencia para la región.

Qué está detrás de la baja

Uno de los factores clave fue la compra sostenida de reservas por parte del Banco Central. Solo en la última jornada, el BCRA adquirió u$s39 millones, llevando el total acumulado desde el inicio del nuevo esquema cambiario a u$s1.017 millones. Estas compras representaron más del 11% del volumen operado, muy por encima del umbral de referencia del 5%.

Desde que se implementó el nuevo esquema, el Banco Central compró dólares todos los días, con excepción del 2 de enero, con un promedio diario cercano a u$s60 millones.

Bonos y acciones en alza

En Nueva York, los bonos argentinos en dólares subieron hasta 1,7%, con avances tanto en los Bonares (legislación local) como en los Globales (legislación neoyorquina). Esta mejora en los precios fue la que empujó al riesgo país a su nivel más bajo en casi ocho años.

El buen clima financiero también se reflejó en la Bolsa. El S&P Merval subió 2,4% en pesos y 2,5% en dólares, alcanzando su valor más alto desde enero de 2025. Las mayores subas se dieron en acciones vinculadas al sector energético y financiero, con fuertes avances de Cresud, Transener y BBVA. En los ADRs que cotizan en Nueva York, también se destacaron Cresud, BBVA, Telecom e YPF.

Qué significa para la economía real

La baja del riesgo país no implica un acceso inmediato al crédito, pero sí marca un cambio de clima: reduce el costo del financiamiento, mejora la valuación de activos argentinos y fortalece las expectativas del mercado. Aun así, el nivel sigue siendo elevado en comparación con otros países de la región y el escenario depende de la continuidad de la estabilidad cambiaria y fiscal.

Mientras tanto, el Tesoro se prepara para una nueva licitación de deuda en pesos, con vencimientos por $9,5 billones, en un contexto donde deberá volver a apostar a un alto nivel de rollover para evitar presiones adicionales sobre el sistema financiero.