La política de apertura de importaciones impulsada por el Gobierno nacional comenzó a reflejarse con mayor claridad en las góndolas de supermercados y grandes cadenas comerciales, donde en los últimos meses se incrementó la presencia de alimentos importados que compiten de manera directa con productos de origen nacional.
El fenómeno se da en un contexto de desregulación del comercio exterior y simplificación de trámites para el ingreso de mercadería, lo que permitió reactivar operaciones que se encontraban frenadas y ampliar la oferta de productos que habían desaparecido del mercado o tenían una presencia marginal.
Entre los rubros donde el cambio resulta más visible se destacan los productos de almacén y de consumo masivo. En ese segmento, se produjo el regreso de marcas extranjeras que habían dejado de operar en el país, como la cooperativa láctea uruguaya Conaprole, que volvió a comercializar manteca, queso crema, dulce de leche y crema de leche, luego de años de ausencia vinculados a las restricciones cambiarias y comerciales.
También se observa un mayor ingreso de conservas importadas, en particular atún proveniente de Ecuador, con marcas que comenzaron a ganar espacio en las góndolas y a competir con productos nacionales. En algunos casos, los precios se ubican sensiblemente por debajo de los elaborados en el país, lo que favorece su rotación entre los consumidores.
El impacto de la apertura también se percibe en el segmento de bebidas y café. En supermercados volvió a ampliarse la oferta de cápsulas y cafés importados de origen europeo, con marcas italianas que habían reducido su presencia en los últimos años. A esto se suma el regreso de cervezas importadas, principalmente de Brasil y España, que buscan posicionarse tanto en el segmento premium como en el de consumo masivo.
En términos de precios, las diferencias varían según el producto y el origen. Mientras que algunos alimentos importados llegan con valores similares a los nacionales, otros se comercializan entre un 15% y un 30% más baratos, especialmente en conservas, café y determinados lácteos, de acuerdo con relevamientos privados.
La mayor apertura también se trasladó al mercado de frutas y verduras. En góndolas y centros mayoristas comenzó a crecer la presencia de naranjas y mandarinas importadas desde España, manzanas de Chile y bananas provenientes de Ecuador, que se suman a la producción local, particularmente en períodos de menor oferta estacional.
Según datos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el ingreso de fruta importada tuvo impacto en los precios mayoristas. En el caso de la naranja, el organismo señaló que la incorporación de producto del exterior se dio a valores superiores a los de la producción local y coincidió con subas en los precios internos.
Otro sector donde se aceleraron las importaciones es el de la carne vacuna. Datos del Indec indican que en 2025 las exportaciones cayeron un 7% en volumen, mientras que las importaciones crecieron de manera significativa hacia el cierre del año. En total, ingresaron al país alrededor de 17.000 toneladas de carne, frente a las 2.300 toneladas importadas en 2024, lo que representó un aumento interanual del 580%.
Brasil fue el principal origen de la carne importada, seguido por Paraguay y Uruguay. Si bien el volumen representa una porción menor del consumo interno, el crecimiento resulta relevante en un país donde la industria cárnica ocupa un lugar central en la economía y la identidad productiva.
Crecen los alimentos importados en supermercados
