La Libertad Avanza ganó ampliamente los últimos comicios nacionales en casi todo el país, incluida Oberá. Y desaparecieron. No critican públicamente al alcalde Pablo Hassan (con toda la letra que hay), ni lo que pasa en la CELO. Se suman al obispo Bitar, a los pastores protestantes, al peronismo, a la cúpula radical y al periodismo para conformar, juntos, un grupo que debe hacerse señas entre ellos porque palabras ni se les oyen ni se les leen. El célebre Marcel Marceau decía que “El mimo hace visible lo invisible e invisible lo visible”. En Oberá los libertarios hacen solo lo último.
La impresentable gestión del alcalde rovirista Pablo Hassan ofrece tanto material para una elaboración crítica de lo poco que hace (mal) y de lo mucho que no hace, que invita a no parar de hablar o a armar una enciclopedia con fascículos coleccionables. Es una administración malísima.
Pero, ridículamente, son muy poquitos los que la critican como se debe. Lo hace el terceto de concejales opositores (Adriana Kosnicki y Aníbal Ramírez del PRO y Mara Frontini, que se pasó del PRO a La Libertad Avanza hace cinco minutos, por eso no cuenta como libertaria). Un par de periodistas. Desde la actual defensoría del pueblo (que en tres meses se estarán despidiendo para que los reemplacen un par de obsecuentes). Algunos osados ciudadanos que lo hacen en las redes sociales. Algún dirigente de vez en cuando. Y punto. Los libertarios de Oberá actúan como una suerte de espacio fantasma, sin referentes locales visibles, que igual que la “casta” política a la que critican aparecen para las elecciones y después desaparecen.
Estamos hablando de La Libertad Avanza, el único espacio político que en 2027 podría arrebatarle en las urnas la intendencia a la renovación, que la ocupa desde hace más de dos décadas. Los libertarios obereños ahora no molestan a Hassan, pero en 2027 saldrán de gira por los medios y en las redes sociales con candidatos a intendente y a concejales. ¿Cómo creerle a alguien que cierra la boca después de una elección y reaparece en la próxima para decirnos que es opositor y tiene un proyecto alternativo de ciudad?
¡Qué feo no ser parte de la runfla rovirista y que nadie te represente en el día a día!
El escritor Juan Gelman hace una bellísima comparación en su poema “Gotán”. Dice, “Esa mujer se parecía a la palabra ´nunca”.
Los libertarios de Oberá se parecen a la palabra “silencio”.
Walter Anestiades
