En su paso por Suiza, a donde viajó para participar del Foro Económico de Davos, el presidente Javier Milei asistió este jueves a la ceremonia que dio lugar a la firma del Consejo de la Paz creado por Donald Trump.
El mandatario puso su firma en la formalización del Consejo de la Paz impulsado por su par republicano para bregar por la paz en la Franja de Gaza.
La delegación presidencial que lo acompaña está compuesta por los ministros Luis Caputo (Economía), Federico Sturzenegger (Desregulación y Transformación del Estado) y Pablo Quirno (Relaciones Exteriores) y por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
“Felicitaciones, presidente Trump, la carta está ahora en vigor y el Consejo para la Paz es ahora una organización internacional oficial”, declaró Karoline Leavitt, la portavoz de la Casa Blanca, durante la ceremonia, realizada a puertas cerradas en el centro de conferencias del Foro Económico Mundial (WEF), en presencia de un grupo de dirigentes que aceptaron la invitación de Washington para incorporarse. Entre ellos se encontraba el presidente argentino, uno de los únicos representantes occidentales, ya que muchos de los principales aliados de Estados Unidos, en particular los europeos, decidieron declinar la invitación.
Lo que Trump calificó el miércoles en Davos como “la mejor junta jamás reunida” pretendía, originalmente, liderar los esfuerzos para mantener un alto el fuego en la guerra de Israel con Hamas, aunque después se transformó en un organismo que eventualmente podría rivalizar con las Naciones Unidas.
“Podría ser”, reconoció Trump esta semana. “Esto no es para Estados Unidos. Es para el mundo”, dijo. Y agregó: “Creo que podemos extenderlo a otras cosas a medida que tengamos éxito en Gaza.”
Entusiasmado, el jefe de la Casa Blanca no cesa de repetir que “todos quieren ser parte” de ese organismo que lo tendrá como presidente vitalicio, con poderes absolutos sobre los nombramientos, las decisiones y el campo de acción. Eso sí, cada membresía costará a su titular 1000 millones de dólares, fondos que también serán administrados por Donald Trump y su equipo de colaboradores que incluye, naturalmente, a su yerno Jared Kushner, responsable de hacer los grandes negocios familiares.
Javier Milei aceptó con entusiasmo la invitación de Trump y, en un comunicado oficial, se declaró honrado con la misma. Pero a la emoción inicial siguió el estupor, cuando se conoció la necesidad de desembolsar los 1000 millones de dólares. Se produjo entonces un periodo de titubeos a nivel oficial, que fue superado el martes, cuando se supo que —buen amigo y aliado de la actual Argentina— Trump había decidido liberar a Milei del temido desembolso, según fuentes oficiales de la comitiva.
