Leopoldo Marechal decía que “De los laberintos se sale por arriba”, ergo, para resolver un problema no se lo puede pensar desde el mismo nivel de conciencia que lo creó. Hay que cambiar la perspectiva de análisis. En la política obereña no hay nadie haciendo algo parecido. El alcalde Hassan cuenta con la ventaja de que no hay pretendientes para liderar un espacio que aglomere la natural disconformidad que genera su paupérrima gestión. Enfrente, no tiene a nadie.
Es abrumadora la evidencia de que Hassan es un CEO de los intereses que se dictan desde Posadas. Aún así tiene el camino allanado para ser reelecto en 2027, salvo que otro rovirista le presente batalla.
La estructura estatal y paraestatal le alcanza a la renovación para ser inexpugnable en las urnas cuando se elige poder local. Y es obvio que la idea de un cambio local para la mayoría de los electores no es un imán sino un repelente. Quieren que el país cambie porque Javier Milei simboliza un cambio que ocurre lejos y no los afecta. Pero luchar por una política mejor para Oberá exige coraje y nadie da lo que no tiene. De eso deriva que no aparezcan líderes de un cambio, o que los líderes del cambio no tengan a quién liderar.
Arrancó el 2026, donde no hay elecciones, y la política local seguirá pasando por la reproducción acrítica de la retórica oficial, amén de algunos posteos en las redes sociales que pegan donde no duele. En abril Claudia Braga Urrutia asumirá como defensora de los intereses de Hassan. Porque la Defensoría del Pueblo, concebida como un espacio independiente del poder político, se volvió a perder por los próximos cuatro años.
La desaparición del periodista “Pepe” Tarditti (una de las escasas voces críticas que quedaban), el recupero de la defensoría del pueblo para el oficialismo, un pueblo contemplativo, la ausencia de dirigentes que critiquen públicamente lo que pasa en el lugar en el que viven, más la desunión del terceto de concejales opositores que son estupendos en sus labores individuales (se los votó a los tres por un mismo espacio), pinta un panorama de continuidad de una afincada quietud que es la mayor aliada del atraso que padece Oberá.
¿Te acordás de aquello que decía el escritor George Bernard Shaw? “Si un gobierno le roba a Pedro para pagarle a Pablo, siempre tendrá el apoyo de Pablo”.
En Oberá Pablo siempre tiene algún líder.
Pero Pedro no tiene a nadie.
-Walter Anestiades
-Imagen: bandcamp
