Argentina vuelve a los mercados para pagar deuda con crédito internacional

El Ministerio de Economía, liderado por Luis Caputo, analiza opciones para conseguir los dólares con los que hacer frente a los vencimientos de enero por USD 4.200 millones sin casi reservas en el Banco Central (BCRA) ni divisas en las cuentas del Tesoro.

Entre ellas, la posibilidad de volver a los mercados internacionales por primera vez desde 2018 y que, en la historia reciente, resultó posible para la Argentina solo en ocasiones muy puntuales, como el breve período durante la presidencia de Mauricio Macri. Los antecedentes al respecto son pocos.

En enero y marzo de 2005, bajo el empuje de una negociación política y financiera compleja, Argentina reestructuró cerca del 76% de los bonos que seguían en default desde la crisis de 2001, por un monto de alrededor de USD 82.000 millones. Aquel canje, ejecutado bajo ley extranjera en múltiples jurisdicciones y monedas, surgió como una salida urgente al aislamiento financiero. El objetivo principal fue regularizar la situación de mora y mostrar capacidad de instrumentar pagos ordenados, no generó fondos frescos.

Ese año y el siguiente, la coyuntura internacional favoreció al país. El nivel del índice de riesgo país, que en los momentos más tensos de la cesación de pagos superó los 7.000 puntos básicos, inició un descenso progresivo. En 2006, el EMBI de Argentina cayó hasta 185 pb, situándose por debajo del de Brasil por un breve período. Según explicó Juan Manuel Pazos, economista de One618, ese año marcó un hito: “En 2006 el riesgo argentino tocó un mínimo histórico. 185 basis points y queda 5 basis points abajo de Brasil”. Esas condiciones facilitaron la emisión de Bonar 10 en 2007, aunque ese instrumento se encontró bajo ley local y no internacional, y no implicó una colocación global. A partir de entonces, la realidad interna complicó la situación de acceso al financiamiento. Pazos remarcó que después de 2007 “no hubo mucho más, empezaron los líos”. El gasto público escaló 55% hacia 2008, y la crisis doméstica se conjugó con el cambio en los precios internacionales y el contexto de crisis global. Néstor Kirchner y posteriormente Cristina Fernández de Kirchner no impulsaron nuevas emisiones de deuda bajo ley extranjera. Sí hubo ventas de bonos en pesos que adquirieron inversores no residentes, mientras el índice de riesgo país empezó a escalar nuevamente: En la primavera de 2008, el EMBI osciló entre 600 y 900 puntos básicos, y superó largamente los 2.000 pb ante la combinación del conflicto agropecuario, las restricciones crecientes y la nacionalización del sistema jubilatorio. El perfil de las operaciones varió recién una década después. En abril de 2016, Argentina volvió a asomarse al mercado internacional, tras destrabar el conflicto legal con los acreedores holdouts o “fondos buitre”. El equipo de Mauricio Macri colocó más de USD 16.000 millones en distintas monedas y plazos, incluyendo títulos a 5, 10 y 30 años con tasas del 4,625%, 6% y 6,95% anual, respectivamente. En ese momento, el riesgo país se ubicó cerca de los 450 puntos básicos, una cifra que reflejaba tanto oportunidades como limitaciones para un emisor emergente. Durante mayo y junio de ese año, el EMBI fluctuó en torno a 500 puntos básicos.