En Misiones todo es más caro y los negocios cierran

Una realidad que golpea el bolsillo.



Mientras en los discursos políticos y los medios se habla de la crisis nacional, en Misiones los comerciantes y vecinos enfrentan un problema propio: impuestos altos, tasas municipales que suben siempre y complicaciones para trabajar.

Se habla todos los días de la «crisis del país», pero puertas adentro de Misiones vemos un problema que nos golpea todos los días en la calle: a los negocios les cuesta sobrevivir, la dificultad de mantener un local abierto en una provincia llena de impuestos, te empujan a vender caro o cerrar la persiana.

Entendamos ésto, cuando un negocio cierra, casi siempre es por lo mismo: o vende muy caro, o vende cosas que la gente ya no busca, o dependía principalmente de los negocios de la política. Hace unos años, muchos comercios se salvaban porque eran «la única opción» en el pueblo. Era difícil comprar afuera y el cliente no tenía escapatoria. Eso se terminó. Hoy, con el celular en la mano, cualquiera sabe que puede conseguir lo mismo (y más barato) comprando en otra provincia o por internet (aunque ya hay proyectos para encarecer las compras digitales). En otros lugares, los negocios se modernizaron. Acá en Misiones, muchos se quedaron en el tiempo con máquinas viejas y formas de vender antiguas. Eso nos deja en desventaja. Para el que quiere poner un emprendimiento, la cuenta es simple: si el Estado te saca gran parte de lo que ganás, nadie quiere invertir su plata acá.

Te cobran por trámites, te cobran impuestos por adelantado (antes de que vendas nada) y te cobran ingresos brutos. Todo eso hace que el precio final del producto suba. El comerciante gana menos y el vecino paga de más. Es como una «pared invisible» que frena a los que quieren trabajar o dar trabajo.

Lo curioso es que, en muchos discursos, dicen que el Estado cada vez junta menos plata porque «la cosa no está fácil». ¿Por qué? Porque como todo es tan caro, la actividad se frena. Es simple: si apretás demasiado el cuello de la gallina, deja de poner huevos.

La mochila de las tasas municipales

Aparte de los impuestos de la provincia, hay que sumar lo que cobra cada Municipalidad. Aparecen a la fuerza hasta en la boleta de luz, ni abriste el local y ya aparecen pidiendo los permisos de habilitación y la persecución de los inspectores llegan hasta al colono que vende una sandía.

Para el almacenero, el kiosquero, el mecánico o el dueño de una tienda, esto es una mochila pesada. Es plata que tienen que pagar sí o sí, vendan o no vendan. Cada tasa es un gasto más que encarece la vida de todos, tasas que después cuesta ver en servicios como la limpieza del pueblo o caminos en condiciones. Lo único que se ve es más personal dependiendo de un intendente.

Echarle la culpa al de afuera

Muchos políticos y dirigentes de Misiones prefieren el discurso fácil: echarle la culpa al gobierno nacional o pedir subsidios. Es más cómodo quejarse que ponerse a arreglar lo que está mal en casa hace décadas.

Una prueba de que se puede cambiar

Los programas «Ahora», que impulsa el propio gobierno (y pretenden elogios por aplicarlos), son la prueba de que bajar los costos funciona. Cuando te perdonan un poco los intereses o te dan beneficios, la gente corre a comprar. La lección es clarísima: si bajan la presión y aflojan la soga, la economía se mueve. Con más personas pagando menos habrá más recaudación y la provincia crecerá mucho más en menos tiempo.

Por Daniel Orloff