Municipios endurecen la presión fiscal y avanzan con nuevos tributos

Contribuyentes responden con desobediencia fiscal.

En Oberá, la intendencia envió recientemente su proyecto de presupuesto para el 2026 con un incremento en las tasas del 15%.

En un contexto que plantean de recesión, derrumbe del consumo y encarecimiento constante de los insumos, varios intendentes de Misiones empiezan a recurrir a recetas conocidas: más controles, más presión tributaria y, en algunos casos, la creación directa de nuevos impuestos. Mientras Comandante Andresito lanza ultimátums a contribuyentes y amenaza con embargos, Garupá avanzará con una tasa del 5% sobre cada viaje realizado a través de plataformas digitales.


Los municipios, asfixiados por sus propios costos
La crisis económica golpea de lleno a las administraciones locales, cuyos gastos operativos (combustible, mantenimiento de caminos, super población de empleados públicos y más) no dejan de escalar, en muchos casos por encima de la inflación. Con la coparticipación creciendo por debajo de los precios y sin margen para recortar estructuras sobredimensionadas, varios intendentes vuelven la mirada hacia los bolsillos de los ciudadanos y de las actividades privadas.


Andresito: ultimátum y amenaza judicial
La Municipalidad de Comandante Andresito sorprendió esta semana al emitir un comunicado en el que intima a todos los contribuyentes morosos a regularizar sus deudas antes del 31 de diciembre. El intendente Bruno Roberto Beck advirtió que quienes no se pongan al día enfrentarán acciones judiciales, tal como lo prevé el Código Fiscal Municipal.
Según el Ejecutivo local, a pesar de “diversas moratorias y facilidades”, persiste un número importante de vecinos en mora, lo que –afirman– pone en riesgo el funcionamiento administrativo. El mensaje es claro: el municipio necesita recaudar y está dispuesto a recurrir al apremio.


Para los contribuyentes, esto implica mayores costos, honorarios, intereses y la judicialización de deudas que, en muchos casos, se originaron precisamente por la caída del poder adquisitivo.


Garupá: un nuevo tributo para plataformas digitales
En lugar de ajustar el gasto o mejorar la eficiencia, Garupá eligió otro camino: crear una nueva tasa. A partir del 1 de enero de 2026, los viajes realizados mediante Uber, Cabify u otras apps pagarán un 5% adicional, según la Ordenanza 723/2025 presentada por el intendente Luis “Lucho” Ripoll.


La medida, presentada como “marco regulatorio”, incluye exigencias para choferes y empresas: habilitaciones locales, certificados, topes de antigüedad vehicular y un sistema tarifario supervisado por el municipio.
Pero el punto más polémico es el tributo por viaje. Los conductores anticipan que el impuesto reducirá sus ingresos y los usuarios temen que el costo se traslade al precio final, afectando un servicio que creció justamente por ofrecer alternativas accesibles y eficientes frente al transporte tradicional.
En redes sociales, vecinos cuestionaron duramente al intendente Ripoll y al intendente Weber de Dos de Mayo, recordando el mal estado del espacio público: calles destruidas, falta de limpieza y abono institucional: “Cobran más, pero invierten menos”, fue una de las críticas más repetidas.


Una tendencia que se expande
El endurecimiento fiscal no es exclusivo de Misiones. En otras provincias la situación es similar: Santa Cruz desdoblará el pago del sueldo de diciembre, mientras que Corrientes debió tomar un crédito para abonar salarios meses atrás. La receta se repite: más deuda, más impuestos o menos servicios.
Lo que muestran las medidas tomadas por Andresito y Garupá es una tendencia preocupante: ante la pérdida de ingresos, los municipios optan por cargar el peso sobre la actividad privada y los contribuyentes, en vez de revisar su propia estructura, reducir gastos o modernizar procesos.
Y en un país donde la presión fiscal ya es una de las más altas de la región, aumentar o sumar nuevos tributos sumado a las amenazas de judicialización no parece el camino para reactivar la economía, atraer inversiones o facilitar la generación de empleo.

Por Daniel Orloff