El diputado provincial y contador Cristian Castro (PAyS) comentó en diálogo con Radio Up detalles del Informe de Importaciones de Yerba Mate 2024-2025, donde se confirma una caída del 5,5% en el volumen total importado. Aseguró que el mercado se reconfigura hacia productos elaborados y advirtió que el verdadero problema del sector es la concentración de los molinos y el precio que recibe el productor.
El legislador del PAyS explicó que, aunque en 2024 las importaciones de yerba mate aumentaron, en 2025 retrocedieron y hoy representan apenas el 3,4 % del consumo interno total.
Según Castro, la baja se debe a que la materia prima local está muy barata, por lo que no conviene traer yerba del exterior salvo para mezclas premium, mientras que la caída del precio golpeó con fuerza a los pequeños productores, que llegaron a percibir hasta un 70 % menos por la hoja verde. El legislador advirtió que el verdadero problema del sector no son las importaciones, sino la concentración del mercado en dos grandes molinos y la falta de regulación del precio mínimo por parte del INYM.
La pregunta que muchos productores y consumidores se hacen desde hace meses volvió: ¿la Argentina importó más o menos yerba?.
El legislador elaboró un detallado Informe de Importaciones de Yerba Mate 2024-2025 y confirmó que el volumen total importado cayó un 5,5% y que el fenómeno de la “yerba extranjera” en las góndolas fue mucho menor de lo que se creía.
Según Castro, 2024 fue un año atípico con un fuerte aumento de las importaciones, pero el escenario cambió en 2025. “En 2024 la yerba importada representaba el 4,6% del consumo total, mientras que este año bajó al 3,4%, incluso por debajo del promedio histórico”, precisó, al remarcar que la participación del producto extranjero dentro del mercado local volvió a sus niveles normales.
El informe detalla que la yerba molida continúa siendo el principal rubro importado, aunque registró una caída de casi dos millones de kilos, lo que equivale a un 30% menos en comparación con el mismo período del año pasado. También la yerba canchada sufrió un desplome cercano al 80%, mientras que la yerba envasada fue el único segmento que creció.
Para Castro, este dato marca una tendencia: “Se nota una reconfiguración del mercado hacia productos terminados o de mayor valor agregado”, señaló, aclarando que los datos utilizados provienen del INYM hasta agosto de 2025. El legislador explicó que hoy “resulta más barato comprar al productor local que importar materia prima”, por lo que las empresas sólo traen yerbas ya elaboradas o blends especiales.
“Hay un mercado premium que se abastece de yerbas que Brasil produce para Uruguay y que también empiezan a entrar a la Argentina, como la marca Canaria”, detalló.
El impacto en el productor y el precio de la hoja verde
Castro advirtió que la liberación de las importaciones, tras la desregulación del mercado yerbatero a fines de 2023, tuvo un impacto psicológico y económico que golpeó con fuerza al pequeño productor. Recordó que cuando se habló de la apertura, el precio de la hoja verde cayó abruptamente: “Pasó de 370 o 380 pesos el kilo a 240, y terminó la cosecha en 150 pesos”, relató, destacando que mientras el valor del paquete de yerba bajó un 30% en góndola, el productor perdió hasta un 70% de su ingreso.
El legislador sostuvo que el precio bajo de la materia prima desincentivó las importaciones, ya que hoy no resulta rentable traer yerba canchada o molida desde Paraguay o Brasil, salvo para elaborar mezclas específicas. “La importación se mantuvo baja porque la hoja local está tan barata que no conviene traer de afuera”, afirmó.
Un volumen que no altera la balanza
Castro aseguró que las importaciones no son determinantes dentro del negocio yerbatero. “Estamos hablando de apenas un 3% del consumo total. En 2025 tenemos 28 millones de kilos exportados y 7,6 millones importados, con una balanza comercial positiva de 20 millones de kilos, muy similar a la del año pasado”, explicó, restando dramatismo al tema.
También mencionó que los precios entre países vecinos son bastante parecidos y dependen más del tipo de cambio que de la producción. “No hay grandes diferencias entre lo que se paga en Misiones y lo que se paga en Paraguay o en Brasil”, agregó Castro.
Concentración y pérdida de regulación
El diputado planteó que el principal problema de la cadena yerbatera no son las importaciones sino la concentración del mercado, ya que “dos grandes molinos concentran cerca del 40% de la producción nacional y son los que terminan marcando las políticas de precios”.
Recordó que antes el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) establecía un precio mínimo de referencia que servía para garantizar la sustentabilidad del pequeño productor y de los secaderos, algo que se perdió con la desregulación. “El INYM no imponía precios, sino que fijaba un piso para que todos pudieran trabajar con equilibrio. Hoy esa mediación no existe”, lamentó.
La calidad argentina y el futuro del sector
Finalmente, Castro destacó que la calidad de la yerba argentina es superior a la de las producciones de Brasil y Paraguay, no sólo por su sabor sino también por su composición, mencionando diferencias en el contenido ferroso de las variedades extranjeras. Aseguró que Misiones tiene una producción equivalente a la de todo Brasil y que la de Paraguay alcanzaría apenas para cubrir un mes y medio de consumo local.
Por eso, descartó que las importaciones representen una amenaza. “El problema no es traer yerba de afuera, sino recuperar el valor real de la yerba argentina y garantizar que el productor reciba un precio justo”, concluyó.
