EL INAUTÉNTICO


“Yo solo me colgué medallas que no gané”, canta Joaquín Sabina en “Es mentira”, un tema en el que colaboró Charly García. La imagen omnipresente del rovirista Oscar Herrera Ahuad en los medios para promocionar su candidatura nacional satura y repele por la impostura de dotarlo de una juventud que se le fue y de un talento político que nunca le llegó. Sus máscaras intentan que la vista olvide lo que la mente más recuerda de él: su chatura.

En la Misiones feudal ser oficialista no es una posición política sino una actitud de vida. De lo que se desprende que cada lacayo que Carlos Rovira puso en la gobernación goce de “buena imagen” no por haber demostrado ser un buen administrador de la cosa pública sino por ser, meramente, el candidato del oficialismo. Si en 2027 la dedocracia rovirista nominara a Bugs Bunny el próximo gobernador de la provincia será un conejo.

Su estética de campaña para intentar cautivar al electorado más joven del país es un esfuerzo publicitario que resulta patético.

Herrera Ahuad irá al Congreso Nacional porque el voto cautivo del señor feudal garantiza que va a ir. Y va a ir a hacer lo mismo que hizo, hace y hará hasta el último segundo de su vida partidaria: cumplir la voluntad de Rovira. Otra cosa no se le puede pedir.

El candidato es tan anodino que no da para decir nada más.

El sacerdote y escritor Hugo Mujica expresó bien la lógica de los prósperos y famosos: “Tener de donde caerse es mejor que resbalarse en la chatura”.

Es lo que Rovira tiene para ofrecerle a cada Herrera Ahuad que se le rinde.

Tener de donde caerse.

Walter Anestiades