El IVA según Herrera: cuando gobiernan otros es inviable, cuando conviene es justicia social



La propuesta de Oscar Herrera Ahuad de devolver el IVA a jubilados, pensionados y estudiantes puede sonar solidaria en medio de la campaña, pero no resiste el más mínimo análisis de memoria política. Cuando este mismo beneficio existió durante el gobierno de Mauricio Macri, fue el Frente Renovador misionero –alineado al kirchnerismo– el que votó en contra de sostenerlo, tachándolo de “inviable” y “electoralista”. Hoy, en plena carrera hacia una banca nacional, Herrera se disfraza de salvador de los sectores vulnerables con una idea reciclada que su propio espacio boicoteó en su momento.

Esto desnuda la hipocresía de la política misionera: cuando la propuesta es de otro, se rechaza por especulación partidaria; cuando conviene para cosechar votos en octubre, se la maquilla como justicia social. Un verdadero chiste.

Tampoco hay que olvidar que durante sus años como gobernador, Herrera nunca implementó un esquema provincial para compensar el golpe del IVA en los alimentos básicos, a pesar de haber contado con recursos extraordinarios en la caja provincial. Ahora que ya no tiene la lapicera, promete lo que nunca hizo cuando tuvo la responsabilidad directa.

A este libreto se suma el discurso del “pobrecitos nosotros” frente al RIGI y el avance de los chinos en el mercado maderero. Como si la crisis industrial fuera culpa exclusiva de factores externos y no de un modelo provincial que, desde hace décadas, vive de la renta primaria sin diversificar la economía ni proteger de verdad a los productores locales. Durante años, el Frente Renovador gobernó con abundante recaudación, pero nunca construyó un plan industrial sólido. Hoy la culpa, convenientemente, la tienen “los de afuera”. Relato en estado puro.

En infraestructura, vuelve a vender humo con los famosos puentes con Brasil. Los misioneros escuchamos hace más de veinte años las mismas promesas. Incluso reconoce que el financiamiento viene del país vecino y no de Argentina, pero ni siquiera así logró concretar nada en su gestión como gobernador. Ahora, como candidato, dice que en el Congreso va a empujar lo que no gestionó cuando tenía todo el poder. Otra vez, oportunismo disfrazado de compromiso.

En definitiva, lo que vemos es un Herrera Ahuad que combina promesas recicladas, excusas externas y un relato de víctima. Se viste de gestor serio en campaña, pero en los hechos dejó pasar oportunidades históricas cuando tuvo la responsabilidad real. Y lo más grave: pretende que los misioneros olvidemos que ya gobernó y no hizo lo que ahora jura que hará. Eso, más que política, es un verdadero chiste.

Por Paola Wojtowichz