El productor yerbatero Sergio Delapierre analizó la situación de la industria yerbatera y aseguró que la clave para el sector es «buscar nuevos productos y sobre todo promocionarlos para que la gente los consuma». También considera que un Instituto Nacional es importante para fijar precios y recaudar fondos para el desarrollo de nuevos productos y tecnologías, un aspecto que, a su juicio, sigue siendo la principal vía de escape para los productores.
Delapierre ejemplificó con el modelo del productor de Yerba Mate por Hongo, Carlos Bayala, quien, junto a Ignacio González y el músico Gustavo Santaolalla, ha desarrollado un producto con alto valor agregado, enfocado en la calidad y no en el volumen. Esta iniciativa, que produce una yerba orgánica sin ahumar, representa, según Delapierre, «una ventana de oportunidades para los pequeños productores», dijo en declaraciones a Radio Stop, ya que al vender a un precio superior, pueden obtener una ganancia significativa sin competir en el mercado de grandes volúmenes.
Desafíos y oportunidades en la producción local
El productor señaló que, si bien la idea es prometedora, requiere un cambio de mentalidad y un esfuerzo organizativo. En este sentido, mencionó la necesidad de reflotar la cooperativa local, cerrada tras el fallecimiento de Rolando Beck. Para Delapierre, esta entidad podría ser la herramienta para que los productores misioneros puedan llegar al producto final y «hacer alguna diferencia». No obstante, reconoció que esto implica un gran trabajo para gestionar una empresa y modernizar maquinarias obsoletas, como el antiguo secadero Victoria, que dejó de operar por ser ineficiente y costoso.
Delapierre también se refirió a la propuesta de dejar un menor porcentaje de palo en la yerba, algo que, si bien podría mejorar la calidad, enfrenta el desafío de cambiar el paladar del consumidor argentino, acostumbrado a la yerba con palo. Además, advirtió que al comprar menos kilos de hoja verde, el productor podría ver reducidos sus ingresos, a pesar de un mejor precio por kilo.
El INYM, su rol actual y la propuesta de un instituto provincial
En cuanto al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), Delapierre defendió su utilidad, destacando su rol en la organización de ferias internacionales y la recopilación de datos estadísticos cruciales. Sin embargo, criticó las funciones que le han sido quitadas, como la de controlar la cantidad de hectáreas plantadas y fijar el precio mínimo, lo que lo ha dejado «como una persona que le sacan los brazos y una pierna».
Consultado sobre la propuesta de crear un Instituto Misionero de la Yerba Mate, una idea promovida por el productor Mario Paredes, Delapierre confirmó la existencia de un proyecto de ley del diputado Cristian Castro en la legislatura provincial. Aunque considera que esta iniciativa es un «camino para recorrer», también opina que un Instituto Nacional es importante para fijar precios y recaudar fondos para el desarrollo de nuevos productos y tecnologías, un aspecto que, a su juicio, sigue siendo la principal vía de escape para los productores.
El futuro de la yerba: de infusión a alimento funcional
Finalmente, Delapierre coincidió con la visión de Mario Paredes sobre el potencial de la yerba mate como un alimento con grandes beneficios para la salud, que se pierden en el proceso tradicional de secado a altas temperaturas. «Estamos desaprovechando un producto muy noble», afirmó. En este contexto, destacó las iniciativas de productores como Igor Sobol, que exporta yerba a China para ensayos, y las innovaciones en productos como la yerba mate en saquitos, el mate expreso y las bebidas energizantes, a las que consideró el «gran empuje» para potenciar la yerba a nivel mundial.
