Liberaron a menor asaltó a un colectivero y le rompió la naríz para robarle $10.000

Alejandro Aquino, un chofer de colectivo con 20 años de experiencia, fue brutalmente agredido y robado mientras trabajaba. El hecho, que ocurrió a plena luz del día dejando en evidencia una escalada de violencia inesperada.

El asalto ocurrió en la parada de la escuela 129 de Eldorado, cuando el agresor subió a la unidad, manoteó el portadinero del chofer y se apropió de billetes de $1000 y $500. «Dijo ‘voy a sacar lo que es mío’, no sé qué», recordó Alejandro, quien, instintivamente, intentó detenerlo.

En diálogo con el medio local Radio Stop, el chofer relató conmovido los momentos de shock y tristeza que vive tras el ataque. El incidente, que define como el primero en su larga trayectoria, no fue resultado de un malentendido o un reclamo, sino de un asalto directo y violento por parte de un joven de tan solo 17 años.

El brutal asalto y la reacción de los pasajeros


Sin embargo, debido a que llevaba puesto el cinturón de seguridad, quedó inmovilizado y expuesto a la agresión. «Para que yo le suelte, supongo, me propinó tres golpes. Me fracturó la nariz y, en una de las trompadas, mi cabeza golpeó contra el borde de hierro de la unidad», detalló.

La valentía de los pasajeros fue clave para evitar que el agresor escapara. Un hombre dentro del colectivo lo retuvo mientras Alejandro lograba cerrar la puerta delantera. «La gente se portó muy bien conmigo», expresó con gratitud. Afortunadamente, un agente de policía que estaba en el lugar retuvo al menor hasta la llegada de refuerzos.

Consecuencias físicas y la impunidad de la agresión

Las consecuencias del ataque son serias: Alejandro tiene el tabique roto, lo que le obligará a estar 40 días de reposo bajo ART. «Lamentablemente, 40 días para perder porque tengo una lesión grave», lamentó.

Lo más doloroso de la situación no es solo la lesión, sino la impunidad: el agresor, al ser menor de edad (17 años), recuperó la libertad esa misma noche.

El chofer, padre de dos hijos, manifestó su tristeza por la violencia de los jóvenes y la falta de empatía. «Que lleguen a este nivel de violencia los chicos de esa edad es feo», señaló, mientras se cuestionaba el valor de su dolor: el joven le robó alrededor de $10.000 pesos, una cifra irrisoria en comparación con el daño físico y emocional causado.

Aquino, quien ya inició el curso legal, expresó su agradecimiento a los pasajeros y testigos que se ofrecieron a declarar. Pese a la indignación por el hecho, resaltó la solidaridad mostrada en un momento tan crítico. Por ahora, se enfoca en su recuperación física, con la esperanza de que el dinero robado sea recuperado en los próximos días.