Raúl Añais, presidente de la Cámara de Comercio de San Pedro, declaró recientemente en medios digitales que “la situación es crítica”, que los clientes cruzan a Brasil por mejores precios, que muchos negocios cierran y que, sumado al contrabando, circulan embutidos y carnes brasileñas sin cadena de frío en Misiones.
Es necesario hacer algunas aclaraciones. Primero: si sabe que ingresan alimentos sin condiciones sanitarias adecuadas, la obligación inmediata es denunciarlo ante las áreas competentes. ¿Qué hace Bromatología en San Pedro? ¿Dónde están los controles municipales y provinciales? Porque no alcanza con sembrar temor en los medios; si hay un problema de salud pública, debe resolverse con denuncias y controles, no con declaraciones.
Segundo: se insiste en pedir “medidas nacionales”, cuando la Nación ya redujo la carga impositiva en lo que estaba a su alcance. El precio final de los alimentos incluye un alto componente de impuestos provinciales y municipales (Ingresos Brutos, tasas varias, recargos en servicios públicos, aduana paralela, etc) que encarecen artificialmente la góndola. Allí es donde corresponde exigir alivio, no en Buenos Aires.
La situación fronteriza no se resolverá en dos o tres años, porque durante décadas la región se acostumbró a vivir directa o indirectamente del asistencialismo y de la política. Pretender que todo vuelva a la “tranquilidad” previa sin costos es como exigir que un tratamiento contra el cáncer no duela: el «doctor» advirtió desde el inicio que sería doloroso, pero necesario.
En lugar de seguir culpando a la Nación, lo que corresponde es que municipios y provincia asuman su responsabilidad:
*Bajar tasas municipales y cargas provinciales.
*Fortalecer los controles bromatológicos y aduaneros.
*Dar previsibilidad a los comerciantes sin atarlos a impuestos distorsivos.
La gente ya eligió ser libre con su dinero. Lo que falta es que quienes administran a nivel local dejen de atacar al síntoma y empiecen a tratar la enfermedad en su raíz.
Por Daniel Orloff
