“El ajuste de la Nación nos deja sin recursos. La provincia está haciendo un esfuerzo enorme para sostener salarios y programas sociales”, dijo el ministro de Hacienda, Adolfo Safrán en una nota reciente.
Cada vez que escucho esa frase y no puedo evitar mirar los números oficiales de su propio ministerio: la recaudación provincial no solo creció, sino que lo hizo por encima de la inflación. Ingresos Brutos y Sellos están en alza. Entonces, ¿realmente no hay recursos o el problema está en cómo se administran?
Safrán insistió: “Hoy nos vemos obligados a priorizar gastos esenciales porque no contamos con la ayuda que antes recibíamos de Nación”.
Pero al mismo tiempo, las transferencias automáticas por coparticipación llegan religiosamente todos los meses, es verdad que se recibe menos de lo que toda provincia debería pero en términos nominales son mayores que el año pasado. El presupuesto 2025 aprobado por la Legislatura también previó más gasto en salud, educación y seguridad. Es decir, el Estado provincial no se achica: se expande. De hecho si comparamos 2024 con 2025 hay un salto enorme aunque del 2025 al 2026 es de un 32% aproximadamente.
Otra frase del ministro: “El desafío es sostener políticas públicas sin el acompañamiento de la Casa Rosada”.
Y justo ahí recuerdo el caso de ECO2: Misiones recibió 2,5 millones de dólares de una petrolera extranjera por créditos de carbono. Un ingreso extraordinario que, lejos de difundirse como salvavidas, pasó casi desapercibido para la mayoría. Mientras tanto, los productores que generan ese valor denuncian que no ven un peso.
Por eso, cuando me repiten una y otra vez el discurso de la escasez, siento que hay algo que no encaja. Porque mientras la narrativa oficial habla de sacrificio, los números muestran expansión, nuevas fuentes de ingreso y presupuestos cada vez más grandes.
A esta altura, la pregunta que me hago es sencilla: ¿quieren que veamos la realidad o que solo miremos las luces que nos encandilan?
Por Daniel Orloff
