«Mi límite es la Renovación» aseguró Sirley Fischer durante su presentación como candidata a defensora del pueblo en Oberá por el espacio opositor del Frente Unidos por el Futuro para las elecciones de junio pasado. Pasaron sólo dos meses y ese límite se corrió a las filas roviristas. Fischer se unió al partido de Carlos Rovira, responsable del atraso que padece Misiones, lo que desató una ola de duras críticas, incluso de quien le prestó el local partidario de calle Artigas.
«La política no es un contrato eterno con un partido, es un compromiso permanente con la gente. Si en el futuro veo que un espacio deja de servir a la comunidad, seré la primera en levantar la voz. La lealtad ciega a un sello nunca puede estar por encima de la lealtad a los vecinos», respondió la libretaria ahora renovadora.
Y agregó: «Todos me juzgan pero yo di estos 6 años todo lo que podía de mi. Desde nación jamás tuve acompañamiento, nos dejaron de lado y lo siguen haciendo es triste porque podes decirme de todo pero lo hice de corazón a pulmón y gratis sin nada. Ahora todos de golpe saben quien soy pero nadie vino a preguntar si nación estos 6 años nos tendió una mano o nos recibe y eso q deje todo por hacer el bien y ni así obtuve respuesta. Escuché a Herrera y la verdad una buena persona donde sus ideales son al igual que los míos y nadie pero nadie está casado en un partido y hoy esta es mi decisión y haré mi trabajo desde adentro al q me quiera seguir bienvenido y al q no que ni me critique porq una mujer luchadora por ideales como yo no habría en Oberá. Jamás dejaré de servir a la sociedad. No busco etiquetad», manifestó Fischer, quien fue la principal impulsora de la campaña presidencial de Javier Milei en Oberá y la zona.
