La venta de autos creció 85% pero el consumo de alimentos bajó 3,3%


El programa económico del Gobierno nacional tiene ganadores y perdedores, con sectores como el automotor y el inmobiliario en alza, mientras el consumo masivo sigue rezagado. Según datos oficiales, las ventas de autos crecieron un 85% interanual en junio, y las escrituras aumentaron 36,1%. Sin embargo, rubros como supermercados y alimentos básicos registraron caídas, evidenciando una economía de dos velocidades.

En tanto, el sector automotor que encabeza el crecimiento, con 299.001 unidades vendidas en el primer semestre, un 84,6% más que en 2023. La construcción mostró señales dispares: el consumo de cemento subió 0,8% mensual en junio, pero el sector no recupera los niveles previos a la paralización de la obra pública. El mercado inmobiliario, en cambio, mantuvo su dinamismo pese a las restricciones crediticias, con operaciones en dólares billete

El consumo masivo y los ingresos reales frenan la recuperación generalizada
Mientras los bienes durables avanzan, el consumo cotidiano sigue en declive. Las ventas en supermercados cayeron 1,2% mensual en mayo, y los alimentos básicos bajaron 3,3% en julio. “Sostener la inflación en un nivel bajo y recomponer los ingresos será la clave para que continúe el crecimiento”, señaló la Cámara Argentina de Comercio. Al respecto, el economista Martín Carro explicó que los bienes caros distorsionan el indicador ya que “pesa más un auto que un sachet de leche”.

El fin del programa «Cuota Simple» también tuvo su impacto en el consumo.
Además, la finalización del plan “Cuota Simple” obligó al sector privado a lanzar nuevas líneas de financiamiento, como la iniciativa de la CAME para pymes. Sin acceso al crédito y con salarios reales un 25% menores que en 2017, el consumo enfrenta límites estructurales. Muchas empresas absorbieron parte de los costos en julio para evitar trasladarlos a precios y ahogar aún más la demanda.

Aunque la inflación interanual bajó al 39,4% en junio, el ajuste sigue impactando en los sectores más vulnerables. Mientras clases medias y altas dinamizan bienes durables con ahorros en dólares, gran parte de la población posterga compras esenciales o busca alternativas más económicas. Ya que según el diario Ámbito, la estabilidad macroeconómica no se traduce aún en una mejora pareja del poder adquisitivo.