Argentina logró un fallo favorable en un juzgado de segunda instancia neoyorquino y ganó tiempo en el juicio al Estado por la expropiación de la petrolera YPF a la española Repsol en 2012.
La Cámara del Segundo Circuito de Nueva York dispuso este martes la suspensión preventiva de la orden de entrega de las acciones de YPF que había decidido la jueza de primera instancia, Loretta Preska, dos semanas atrás.
La suspensión administrativa permanecerá en vigor hasta que el panel de apelación pueda decidir si concede o no una suspensión definitiva, mientras Argentina apela la decisión de Preska. El éxito en la apelación determina que el Estado argentino ya no puede caer en desacato si no cumple con la sentencia de Preska esta semana.
La jueza del Distrito Sur de Manhattan ordenó al Estado argentino traspasar el 51 por ciento de las acciones de la petrolera YPF, de las que es titular, a los fondos de inversión Burford y Eton, que demandaron al país por el proceso de expropiación de la empresa a Repsol.
Burford y Eton compraron en su momento en España los derechos a litigar de Petersen Energía, accionista de YPF.
Preska busca que Argentina pague los 16.100 millones de dólares que una sentencia de 2023 determinó que les debe a Burford y Eton. A esa cifra hay que sumarle intereses diarios por tres millones de dólares, lo que lleva la cifra a unos 17.750 millones al 15 de julio.
Los demandantes deben presentar su oposición a la apelación el jueves que viene, mientras que Argentina debe responder el 22.
Argentina logró en los últimos años convertirse en un país exportador de petróleo y gas. YPF está desarrollando grandes proyectos de explotación de petróleo y gas no convencional en el área patagónica de Vaca Muerta.
La empresa, que hizo mucho más eficiente su gestión en los últimos años, se despegó del asunto. «La jueza Preska determinó hace dos años que es el Estado argentino el que se tiene que hacer cargo de la indemnización. Nosotros por ahora no tenemos nada que decir», señalaron fuentes de la petrolera.
Burford ya dijo que está dispuesto a negociar y aceptar una quita, pero que quiere cobrar antes. Argentina se niega y agotará hasta las últimas instancias posibles de apelación.
