El invierno de este año trajo consigo temperaturas que no se registraban desde hace casi seis décadas, afectando de manera significativa a los cultivos en Misiones. Según José Olinuk, agrometeorólogo del INTA de Cerro Azul, las heladas que se experimentaron en junio y julio superaron las expectativas iniciales, alcanzando temperaturas de hasta 7,1 y 6,3 grados bajo cero a cinco centímetros del suelo respectivamente. “La verdad que un poco sorprendido con estas temperaturas tan bajas”, comentó Olinuk, subrayando que el frío intenso es de origen antártico y se extendió incluso hasta Brasil.
En comparación con años anteriores, las mínimas de este año fueron más bajas de lo esperado. En junio, se registró un récord de 7,1 grados bajo cero, mientras que en julio la temperatura alcanzó los 6,3 grados bajo cero, cifras similares a las de 2017. “Hacía ocho años que no teníamos temperaturas tan bajas”, afirmó el especialista. Estos valores extremos han impactado a los cultivos, incluso a aquellos que suelen resistir mejor las bajas temperaturas.
El frío extremo no solo afectó a las hortalizas producidas a campo, sino también a las que se cultivan en invernaderos. Olinuk explicó: “Los invernaderos tienen que estar muy bien hechos y a veces en lugares no tan bajos. De lo contrario, con temperaturas extremas como la de ahora, llegan a afectar a los cultivos”. Esta situación pone de manifiesto la vulnerabilidad de estas producciones ante condiciones climáticas adversas.
Además de las hortalizas, cultivos como la yerba mate, que generalmente resistente al frío, no escaparon de los daños. En regiones como Andresito, brotes de yerba mate de 15 a 20 centímetros fueron dañados por las heladas. “Esto no es habitual”, reconoció Olinuk, quien también destacó que los plantines pequeños son especialmente vulnerables si no están adecuadamente protegidos.
