La movilización kirchnerista del 17 de junio de 2025, que buscó emular el histórico 17 de octubre de 1945, resultó una expresión catártica sin consecuencias políticas concretas. A diferencia de aquella jornada fundacional del peronismo, hoy existe un gobierno constitucional y una justicia independiente que condenó a Cristina Fernández de Kirchner por corrupción. Aunque sus seguidores marcharon, el contexto actual es completamente distinto: su figura ya no convoca mayorías. La cúpula del peronismo —incluyendo a Sergio Massa y Axel Kicillof— participó del acto, pese a que muchos desean en silencio su retiro. Sin embargo, no se animan a romper con ella por temor a un colapso electoral. El partido se aferra a un liderazgo en decadencia, lo que profundiza su crisis. Mientras Cristina insiste con la idea del “regreso”, sus propios aliados reconocen que es inviable. La marcha, en definitiva, reflejó más un duelo político que una propuesta de futuro.
Por Nicolás Aguilar
